domingo, 18 de diciembre de 2011

Vamos al Zombies Party con Shaun Of The Dead

Cuando os advertí en mi último post que la próxima actualización bien podía llegar en enero de 2012, no exageraba. Dos meses, dos, me han hecho falta para vencer mi vagancia y elaborar una crítica como Dios manda. Bien es cierto que algo ha tenido que ver mi participación en un taller de monólogo, gracias al cual estrené un texto propio en el escenario de la Tetería Arabian, y mi empecinamiento en mantener en funcionamiento una campaña de Ánima: Beyond Fantasy que a ratos recuerda a una película de Tarantino. Pero por fin aquí estoy de nuevo, al filo de mi vuelta a casa por Navidad, para recomendaros… una comedia romántica. ¿Me he vuelto moñas? No, porque es una comedia romántica… en medio de un apocalipsis zombi.

Un mal día para reconciliarme con mi cariñito

Lo único que pide es que se abstenga de contar el chiste del perro Mistetas, al menos mientras dure el asedio no muerto.

Liz está un poco harta de que Ed (derecha) se acople a todas sus citas con Shaun (centro). No obstante, y en vista de que los zombis han tomado la ciudad, esta vez está dispuesta a hacer una excepción.

jueves, 20 de octubre de 2011

Largo tiempo sin pegar sello, y con la de cosas que han pasado desde la última vez

Y no, no me digas que soy como Ortega Cano o Farruquito. Ni me he cargado a nadie, ni me he saltado el límite de velocidad.

Winterson, estás sacando este asunto de quicio. Vale que me puse al volante del coche patrulla estando mamado y me la pegué, pero eso no es motivo para volarme la cabeza.

No hay nada como proponerse una cosa en Año Nuevo para acabar haciendo justo lo contrario. A principios de 2011 me dije a mí mismo que ya iba siendo hora de dejar de ser tan errático con el blog, que tenía que actualizarlo con más frecuencia y darle más vidilla. ¿Resultado? Que desde el 20 de marzo este rincón del Internete tiene más telarañas que el parrús de la Duquesa de Alba antes de su reciente bodorrio. Y no, la causa no ha sido que la última de mis críticas provocara el quebrantamiento de mi espíritu; al menos, eso creo.

domingo, 20 de marzo de 2011

Mercenaries 2: el día que aprendí a no comprar los juegos nada más salir al mercado

Feliz mes de marzo, chicos y chicas, y espero que esta recta final del invierno os pille con buena salud. Yo sigo en busca de trabajo, pero permitiéndome algún que otro momento de esparcimiento, como mi visita anual a las Cromel (en las que, un año más, no pude participar en el rol en vivo), y manteniendo vivo un grupo de juego de rol. Lo curioso es que en estos últimos días no he tenido muchas ganas de jugar a nada, y eso que me pasé una semana con el ordenador en reparaciones (por mi propia culpa) y volviéndome loco por la carencia del mismo. Sospecho que la culpa es de la de juegos a los que ya he jugado y que todavía no he destripado en el blog.

Y hay uno de ellos sobre el que llevo tiempo queriendo advertiros. No, un momento, más bien NECESITO advertiros, o por lo menos compartir con vosotros el desagrado que me provocó. Si sois lectores habituales, recordaréis aquella vez en la que hablé de Dragon Age y dije que era de los pocos juegos que valía los 50 euros de su abusivo precio de lanzamiento; también recordaréis que dije algo parecido sobre su expansión, y que eso era más de lo que podía decir sobre otro juego que compré nada más salir a la venta, y del que prometía hablar próximamente. Pues bien, hoy es el día en el que a dicho juego le toca pasar por la piedra de amolar. Permitidme que os presente a Mercenaries 2: World in Flames, que tiene el dudoso honor de ser una de las secuelas más decepcionantes que he jugado nunca.

Aquellos tiempos en los que Pandemic todavía molaba

Sobre todo cuando los soldaditos enemigos son demasiado tontos para apartarse.

¿Quién necesita armas cuando tiene el parachoques delantero de un jeep?

lunes, 28 de febrero de 2011

La sorprendente historia del Hombre-Rata

Mi apatía y mi depresión han tenido no poco que ver en el retraso de esta crítica, junto con el hecho de que no encontraba ánimo para ver una película (porque sí, esta vez tocaba peli) digna de recibir el tercer grado en el blog. Tampoco ha ayudado el tener que ponerme al día con el grupo con el que juego a Anima: Beyond Fantasy. Por suerte, hace unas semanas por fin dediqué un rato a ver una de mis múltiples adquisiciones, la italianada terrorífica de los 80 conocida como El hombre-rata. Esta es una de esas películas cuyas carátulas siniestras me fascinaban de pequeño, cuando mi hobby favorito era pasar las tardes mirándome de cabo a rabo la sección de terror del videoclub de mi barrio; por tanto, fue una de las muchas que busqué por tierra, mar, aire e Internet una vez tuve suficiente edad, aunque estaba avisado gracias a la memorable Goremanía (mi primera biblia del género) de que más me valía no crearme falsas esperanzas sobre la calidad final de lo que encontraría en mi pantalla cuando por fin la visionara. Con todo, ni yo esperaba una poza de ineptitud como la que esta película cava en sus 86 minutos. Si eso significa que soy un puto ingenuo, que así sea, pero el caso es que El hombre-rata pulverizó mis expectativas más pesimistas.

Curiosa manera de ganar el premio Nobel, vive Dios

Lo que no sé es si saldremos primero en la revista Nature o en Cuarto Milenio.

Ratoncito, tú y yo vamos a ser famosos muy pronto.

jueves, 6 de enero de 2011

Cómo Solid Snake robó la Navidad… y cómo la recuperó

La verdad es que este intento de hacer un monográfico navideño de La Página Negra no ha quedado demasiado lucido, algo de lo que una vez más he de culpar a mi pereza natural, a que la casa en la que pasamos la mayor parte de las vacaciones no tiene Internet, a que el ordenador de sobremesa a través del que puedo acceder a la Red ha tenido que ir a boxes (por virus y demás guarreridas), y a que casi toda la familia (servidor incluido) cayó indigesta al acabar el segundo día del año. Pero las festividades no se acaban, al menos de manera oficial, hasta que abrimos los regalos de los Reyes Magos y ponemos cara de ilusión mientras maldecimos para nuestros adentros que nuestros padres nos hayan regalado una vez más ropa en vez de la edición especial del último Call of Duty

viernes, 31 de diciembre de 2010

Oh, Negra Navidad

¡Ah, la Navidad! Época de reuniones familiares y empachos de turrón que casi cuentan como sobredosis, de buena voluntad y malos nervios a la hora de cuadrar nuestras cuentas para comprarle un “detallito” a nuestros seres queridos. Parado o no, el Pequeño Perdedor no es inmune al encanto (ni a los sinsabores) de estas fechas, así que el pasado día 22 cogió su coche y se tragó casi nueve horas de viaje contra lluvia, viento y nieve para pasar las fechas con su familia… y descubrió que, contra toda noción preconcebida, en Cantabria hace mucha más rasca que en Ciudad Real. Cosas de la humedad, supongo. Llegados los días de Nochebuena y Navidad (y el gozoso reencuentro con las bestezuelas adorables que son sus sobrinos, así como con su perro adoptado), Perdedor tuvo amplia ocasión de disfrutar con su familia de los diversos regalos que habían recibido, y de juegos para pequeños y mayores; sólo recibió un obsequio del gordo de rojo de la barba, pero cuando dicho presente es UNA IMPRESIONANTE CHUPA DE CUERO no es que haya mucho motivo (ni ganas) de quejarse, y menos cuando todavía queda por ver lo que recibirá el Día de Reyes.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Al fin rompo mi silencio

Mis más sinceras disculpas por no actualizar en cosa de dos meses. Desde que perpetré mi critiquilla de Dragon Age: El Despertar a finales de septiembre, no encontré modo de reunir las ganas necesarias para escribir un post; durante octubre y la primera semana de noviembre, el trabajo me dejaba con demasiado cansancio mental como para afrontar la realización de otra crítica, y cuando acabó mi contrato resultó que mi participación en el NaNoWriMo de 2010 me robó más tiempo todavía… y todo para escribir una novela infumable, que ni siquiera terminé antes del plazo establecido. Por otra parte, desde el comienzo de diciembre hasta ahora no tengo más excusa que mi natural vagancia y mi depresión ante la incertidumbre que me depara el futuro.

Pero ya es hora de que aproveche estas vacaciones forzosas de una manera que proporcione provecho y diversión, tanto a mí como a vosotros que me leéis. De modo que, aprovechando estas fechas, La Página Negra pondrá el belén y el arbolito para acercaros, en unos pocos post, películas y juegos que encarnan el espíritu de la Navidad…

… El cual, al parecer, tiene que ver con asesinar a universitarias yanquis setenteras mientras comemos el turrón y las uvas. ¿Quien lo hubiera imaginado? Pues eso, atentos al blog en los próximos días…