lunes, 15 de febrero de 2016

White Day: A Labyrinth Named School, o un San Valentín oriental de muerte y resurrección

¡Hola, criaturas que acabáis de celebrar (o no) este 14 de febrero! La necesidad del que escribe estas líneas de algo de tiempo para sí mismo ha motivado el atronador silencio de La Página Negra en lo que va de año. Y mirad, ya que acaba de ser San Valentín, y que con el tiempo que hace dan ganas de meterse en casita, os voy a hacer mi propio regalo para estas fechas: una crítica a cierto juego coreano que goza de fama por los círculos de los amantes del terror, que tiene lugar en el equivalente oriental a este día, y que puede conseguirse por la patilla en Moddb por diversas circunstancias. Venid conmigo a llevarle chocolatinas a la persona que os gusta, y veamos si podemos sobrevivir a lo que nos espera en White Day: A Labyrinth Named School

Día de Enamorados, noche de miedo

Sufrid y gozad con el tempestuoso romance de Hui-min y So-yeong, dos jóvenes abominaciones de ojos muertos coreanas.

De los productores de Amar en tiempos revueltos llega ahora Animegaos enamorados, la telenovela romántica más malrrollera de la historia mundial

14 de marzo de 2000: es el comienzo de curso en la escuela secundaria Yeondu, y para el recién llegado Lee Hui-min (o Daniel Walters, como le llamé yo en homenaje a los protas de Amnesia: The Dark Descent y Call of Cthulhu: Dark Corners of the Earth) es un momento de incertidumbre e ilusiones: ilusiones como las que, por ejemplo, enciende en su corazón un casual encuentro con la hermosa y taciturna Han So-yeong, a la que pretende entregar bombones del White Day (Día Blanco) como muestra de su afecto. Mientras So-yeong lee un libro, se le escapa de las manos una foto que Hui-min recoge; nuestro prota apenas tiene tiempo de ver en ella a So-yeong con una chica que se parece a ella antes de que la joven se la arrebate de las manos y se marche con una amiga… dejando atrás lo que parece ser su diario.

Para Hui-min, esto supone una segunda oportunidad. ¿No sería un gesto de lo más romántico ir a la escuela esa misma noche y dejar en la taquilla de So-yeong el diario junto a la caja de bombones? La verdad es que es un poco siniestro, en realidad, pero ¿qué sé yo sobre costumBres románticas de los adolescentes orientales? Desde luego, Hui-min no ve nada raro en ello, porque esa misma noche, con el viento ululando y bajo el manto de la oscuridad reinante, se interna en la escuela con tal propósito.

Porque JODER QUÉ MAL ROLLO DA ESTA ESCUELA DE NOCHE

El plan: entrar, dejar el diario y los bombones en la taquilla, SALIR CORRIENDO.

Pero Hui-min no es el único que ha decidido visitar la escuela esa noche. Nada más entrar, se encuentra con la amiga de So-yeong, Seol Ji-hyun, acompañada por otra amiga suya, la temperamental Kim Seong-ah. Mientras están hablando de qué hacen aquí en plena noche, una alarma se activa por sí misma, provocando que a Seong-ah le dé un ataque de pánico, y que Hui-min se presente voluntario a colarse por un hueco de ventilación en los baños a intentar llegar hasta ella y apagarla. Es en plena faena de arrastrarse por el conducto que Hui-min presencia algo que terminará de arruinarle la noche: el asesinato, a manos de un bedel, de otro alumno.

Pero las preocupaciones de Hui-min no se acaban con el bedel metido a asesino en serie, no señor. Desde el momento en el que llega al aula donde suena la alarma, y contempla sus paredes transformadas en una pesadilla mecánica, a nuestro héroe no le cabe duda de que algo sobrenatural está desatado en la escuela. Y mientras intenta encontrar a So-yeong, que se supone también está en la escuela esa noche, al tiempo que elude las atenciones asesinas del bedel, Hui-min va a tener la oportunidad de comprobar hasta qué punto es así. Amuletos taoístas que bloquean puertas, apariciones espectrales, sonidos venidos de ninguna parte, mujeres enloquecidas que dan casi más miedo que los fantasmas, documentos detallando tenebrosas historias ocurridas en el edificio cuando era un hospital durante la guerra de Corea…Y eso que todavía desconoce lo que habita en el centro del laberinto. Para cuando la noche acabe, a Hui-min le va a parecer bastante mejor idea hacerse un perfil en eDarling, suponiendo que no se haya unido antes a los espectros que habitan las aulas.

Un olvidado precursor de Frictional venido de Oriente

Cagontó. ¿Por qué tuvo que volar aquella foto en el momento menos oportuno?

De repente, venir al cole de noche a dejar bombones ya no me parece un gesto tan romántico: más bien me parece una MALÍSIMA IDEA por mi parte.

Os tengo que confesar que hace más de dos años que llevo queriendo escribir esta crítica, pero que nunca llegué a poder porque… pues porque el juego me daba más miedo del que era capaz de afrontar. De hecho, uno de mis textos para GameReport habla del miedo paralizante que me impedía jugarlo, de cómo algunos juegos del género resultan tan aterradores que a veces uno no es capaz de seguir jugándolos, y de cómo es importante enfrentarse a ese terror para disfrutarlos. Además, es un juego que llevo más de una década deseando catar, tras haber oído hablar de él en mis ya lejanos años universitarios. El que iba a ser su lanzamiento en Occidente, de la mano de una distribuidora británica llamada 4AM Entertainment, se fue al diablo con la quiebra de la misma, y la desaparición de su desarrolladora, Sonnori, pareció alejar para siempre la posibilidad de jugarlo… hasta que un aguerrido traductor amateur empezó la tarea de pasarlo al inglés, y un segundo traductor completó su trabajo y el pulido de bugs del juego, haciendo que estuviera disponible por Moddb de manera gratuita gracias a su condición de abandonware.

Cuando por fin pude ponerme en serio a jugarlo, tuve que vencer esa atmósfera escalofriante que lo envolvía, y que los señores de Sonnori tejieron hasta demasiado bien. Aunque la jugabilidad es bastante deudora de las bases sentadas por Resident Evil (esa limitación de los guardados, esos puzles rarunos basados en pistas nebulosas), su filosofía general es más cercana a Clock Tower: evita al monstruo, escóndete si te ve, y rebusca en las habitaciones del gran edificio en el que estás atrapado con él mientras intentas encontrar una salida. De hecho, su perspectiva en primera persona lo convierte, junto a Dark Corners, en un precursor de la nunca lo bastante alabada producción terrorífica de Frictional Games. Decisiones como la de proporcionarnos como método de iluminación instrumentos tan limitados como una caja de cerillas o un zippo, la presencia de fantasmas que aparecen aleatoriamente por el escenario (y a los que muchas veces oímos mucho antes de verlos), y el modo en el que saca partido a lo condenadamente tenebrosas que resultan las aulas coreanas en plena noche hacen de este juego un plato potente de afrontar hasta para el veterano en los juegos de terror.

¡Me voy a morir de un ataque cardíaco antes de que los fantasmas o el bedel psicópata me pillen!

¿Por qué coño no me traje una linterna? ¿POR QUÉ, POR QUÉ, POR QUÉ?

Tanto se consagra el juego a esa sensación de constante amenaza que, en algunos aspectos, se pasa de la raya. Más en concreto, en el comportamiento del condenado bedel, que es una presencia constante en el juego, y al que es bastante complicado quitarse de encima una vez nos ve. Los desarrolladores intentan construir a un enemigo que funcione como los guardias del Thief, y se quedan a medio camino en cuestiones de IA; a veces, el malnacido es capaz de vernos u oírnos en circunstancias en las que no debería ser posible, y otras veces reacciona a cambios en su entorno (luces encendidas en clases cerradas, por ejemplo) de manera realista y explotable por el jugador. Los fallitos de la IA y, sobre todo, sus reiteradas patrullas por los pasillos de la escuela acaban por hacer que esconderse de él pase de ser un momento tenso a ser un peñazo insoportable; en especial en la tercera zona del juego, que incluye un patio cerrado con balcones en el que el dichoso bedel puede percibirnos desde cualquier altura si armamos escándalo.

Este puñetero detalle le hace bastante daño a un juego que, por lo demás, nos mete bien en una historia de fantasmas oriental con ligeros tintes lovecraftianos, que nos hace interactuar con un elenco de secundarios limitado pero intrigante, y que nos enfrenta a peculiares variaciones del concepto de “jefe final”. Las tres chicas con las que nuestro protagonista se encuentra una y otra vez dentro de la escuela ofrecen perspectivas intrigantes sobre los sucesos extraños de su interior y sobre el propósito último de los extraños amuletos taoístas que sirven de freno a nuestro progreso, además de suponer opciones interesantes para aquellos jugones que acuden a White Day buscando su ración de waifus adorables.

Are you gunning for the best girl? Because you sure as Hell know that's me!

Bitch, I’m fabulous!

La inminente llegada a PC y PS4 de un remake, basado en la versión para móviles sacada por la nueva compañía del ex consejero delegado de Sonnori, está a punto de dejar esta versión obsoleta al tiempo que proporciona al juego el justo reconocimiento que lleva tantos años eludiéndole, y que sólo el advenimiento de los Let’s Play de corte terrorífico ha sido capaz de paliar en cierta medida.Viendo que (todavía) está disponible gratis para descargar, yo que vosotros me tiraría a la piscina a probarlo, aunque tenga al puñetero bedel con vista de águila y dé todo el miedo del mundo. Incluso si os parece demasiado anticuado como survival horror, os valdrá para abrir boca de cara a la llegada a Occidente de su versión remozada para los tiempos actuales.

Por si os interesa, yo acabé al final con Ji-hyun. Después de todo, las gafitas y la melenita corta son una parte fundamental de mi reino mágico.