jueves, 6 de enero de 2011

Cómo Solid Snake robó la Navidad… y cómo la recuperó

La verdad es que este intento de hacer un monográfico navideño de La Página Negra no ha quedado demasiado lucido, algo de lo que una vez más he de culpar a mi pereza natural, a que la casa en la que pasamos la mayor parte de las vacaciones no tiene Internet, a que el ordenador de sobremesa a través del que puedo acceder a la Red ha tenido que ir a boxes (por virus y demás guarreridas), y a que casi toda la familia (servidor incluido) cayó indigesta al acabar el segundo día del año. Pero las festividades no se acaban, al menos de manera oficial, hasta que abrimos los regalos de los Reyes Magos y ponemos cara de ilusión mientras maldecimos para nuestros adentros que nuestros padres nos hayan regalado una vez más ropa en vez de la edición especial del último Call of Duty

A no ser que la ropa sea una IMPRESIONANTE CHUPA DE CUERO, en cuyo caso le pueden ir dando mucho por culo al Call of Duty y a la madre que parió a Activision; sobre todo a esta última, visto el empeño de la empresa y de su consejero delegado, Bobby Kotick, en hacer que la Electronic Arts de antaño parezca un modelo de ética empresarial y responsabilidad corporativa para con sus empleados. Esto, ¿de qué coño hablaba antes de este paréntesis?

Como decía, hoy todavía da tiempo a completar el mini monográfico navideño de La Página Negra hablando de un juego de temática apropiada. Por desgracia, no hay muchos videojuegos de esos que no tengan relación con alguna película de éxito (léase: que no sean una mierda); por suerte, hay dos que cumplen esas condiciones, son gratuitos, y parodian una de las sagas más legendarias (e idas de la olla) de Konami. ¿A alguien le hace un Metal Gear Solid de temática navideña?

- ¿Metal Gear Solid?

Sí, Snake, Metal Gear Solid. O mejor dicho, MERRY Gear Solid. Para ser más precisos, las dos partes que existen hasta ahora, tituladas Merry Gear Solid: Project Secret Santa y Merry Gear Solid 2: Ghosts of Christmas Past.

- ¿Ghost of Christmas Past? ¿Como en el “Cuento de Navidad” de Dickens?

Sí, Snake, como el Cuento de Navidad. Ahora, ¿te importa guardar silencio

… Y a los chicos de Foxhound les dejaré carbón bajo el árbol

Y a ver con qué cara le digo al poli de tráfico que era para entrar en una casa a dejar regalos bajo el árbol. Lo mismo me empura por alllanamiento.

A ver si soluciono esto rapidito, que tengo el trineo en doble fila.

El reparto de regalos navideño ya no es lo que era para Papá Noel, alias Santa Claus. Los tiempos de volar con su trineo por encima de los tejados de toda la Tierra, guiado por la prodigiosa nariz reluciente de Rudolph, llegaron a un obligado fin después de que el horror del 11-S condujera a una restricción del espacio aéreo en los Estados Unidos y sus países aliados. Pero los niños esperan sus regalos, y Papá Noel no ha llegado hasta donde está traicionando sus ilusiones, así que va a probar un modo alternativo de entregar sus obsequios. Asistido mediante códec por San Nicolás, alias Saint Nick (¿pero no se suponía que ambos son la misma persona?), Papá Noel va a infiltrarse en el 14015 de Hideo Drive y sortear sus sistemas de seguridad, así como las inquisitivas miradas de los niños que se han quedado despiertos con la ilusión de sorprenderle con las manos en la masa, para dejar sus regalos en la base del árbol navideño situado en el décimo piso. ¡Comienza la Operación Secret Santa!

Eso sí, siempre dejaba un cheque por valor del importe con cargo a los fondos reservados del Gobierno de los Estados Unidos. Además, la experiencia le servía para mantener sus habilidades en forma.

Snake es de los que deja la compra de regalos tan, tan a última hora, que al final tenía que infiltrarse la madrugada de Nochebuena en las tiendas ya cerradas para cogerlos.

Tres años después de los sucesos de Merry Gear Solid, el sistema Espíritu de las Navidades todavía no se ha recuperado del caos resultante de esa fatídica misión cuando un grupo extremista de Niños Muy Traviesos se atrinchera esa Nochebuena en el supermercado Outer Savin. El grupo terrorista, que se hace llamar los Espíritus de las Navidades Pasadas, exige que el Gobierno de los Estados Unidos les entregue cierto objeto (que no revelaré por no hacer spoiler del primer juego). La respuesta del Gobierno, que tiene por costumbre no negociar con terroristas (como sabe todo buen conocedor del cine de acción de los 80), es enviar a Solid Snake, esta vez bajo el nombre clave de Old Cold Snake, a infiltrarse en la gran superficie para neutralizar a los líderes de la organización y averiguar de paso sus pretensiones. Teniendo la experiencia que lleva a sus espaldas, y contando con su amigo Hal “Otacon” Emmerich en el control de misión, debería ser un juego de niños…

… ¿Verdad?

Qué fin de año aquél en Zanzibar Land

A los niños no les puedes ni tocar un pelo, que enseguida chillan "¡pederasta!", así que no hablemos ya de noquearlos o (Dios no lo quiera) matarlos...

Infiltrarse entre niños parece que no, pero es mucho más difícil que hacerlo entre guardias con entrenamiento puntero y fuertemente armados.

Para los que alguna vez hayáis jugado a un Metal Gear (de los originales o de la saga iniciada –¿continuada?- por el primer Solid en la Playstation), estos juegos son una auténtica gozada y una fuente de risas al mismo tiempo. Arthur “Mr. Podunkian” Lee, autor de ambos juegos, se cachondea cariñosamente de la jugabilidad de toda la serie, de sus largas conversaciones por códec (incluyendo la costumbre del protagonista de repetir las últimas palabras que le acaban de decir), de los peculiares jugueteos con el límite entre la ficción y la realidad de Hideo Kojima, y hasta de los giros inesperados de guión con los que al genio japonés le gusta trufar las tramas de sus juegos. Y todo ello sobre una base jugable que, sin dar para grandes alardes (es un juego amateur con gráficos estilo Super Nintendo), deja un buen sabor de boca.

Bien es cierto que ambos juegos tienen una aproximación algo distinta al tema y, por ello, muestran fortalezas y debilidades distintas en su mofa admiratoria de las aventuras de Solid Snake y de las fiestas más familiares de todo el año. Merry Gear Solid es corto (se puede acabar en tres cuartos de hora), sin opción a salvar, con música limitada (sólo un tema para la acción principal, y una impresionante canción para los créditos de cierre) y casi todas las voces (exceptuando las de los “soldados enemigos”) las pone la misma persona, con algunas ocasiones en las que el actor pasa de un personaje a otro y se le olvida adoptar el tono correcto de cada cual en algunos fragmentos; por otro lado, la brevedad del juego le da ligereza e impide que la tensión lúdica de llegar al final se diluya.

En contraste, Merry Gear Solid 2 es mucho más largo (y con opión a salvar), complejo (más mapas, objetos útiles y enemigos), y farda de un mayor tiempo y medios de elaboración en todos sus aspectos: desde un gran número de canciones navideñas arregladas para sonar como los misteriosos temas de la banda sonora de la saga parodiada (nunca imaginé que el Last Christmas de WHAM! pudiera sonar tan deliciosamente siniestro) hasta un amplio número de actores aficionados para interpretar al mayor elenco de personajes de esta entrega. En cierto modo, si el primer Merry era sobre todo una burla simpática del primer Metal Gear, su sucesor es una referencia más directa al primer Metal Gear Solid. Y por desgracia, ahí se pasa un poco de la raya: al parodiar la costumbre de ese juego de hacernos volver sobre nuestros pasos para obtener objetos útiles, hay etapas que se hacen casi interminables y aburridas, y algunos de los diálogos resultan demasiado largos, sobre todo los que Snake mantiene con los jefes finales… Y hablando de estos, resulta un poco decepcionante (aunque apropiado, vista la saga a la que parodia) que todos ellos tengan que ser derrotados no mediante habilidad, sino realizando acciones en nuestro propio ordenador; al menos, a mí me hubiera gustado un combatillo desesperado al estilo de los jefes del Metal Gear original.

Pero en último término tampoco puedo reprocharle demasiado a los juegos: el primero se hizo en poco tiempo para un concurso, y los fallos del segundo son elementos que hemos aprendido a tolerar (e incluso disfrutar) en la saga a la que hace referencia, por lo que es algo injusto reprocharle a Mr. Podunkian su fidelidad a la misma en aras del humor. Así que, suponiendo que seáis fans de Solid Snake, bajaos los dos juegos en su página e imaginad que las vacaciones navideñas no se van a acabar en dos días.

Y un día de estos prometo hablar de Metal Gear por aquí. Lo que no sé es cuándo, vista la cola de juegos que tengo.

4 comentarios:

Maya dijo...

pero que coño.

Pequeño perdedor dijo...

Acción Táctica Navideña, Maya. Acción Táctica Navideña. ¿Nunca has querido repartir ilusión a los niños en la noche de Navidad, mientras te escabulles de las miradas de los que están despiertos y de sus ridículamente sofisticados sistemas de seguridad? ¿Y comunicarte con un científico friki empleando una voz cazallosa, y repetir las últimas palabras de lo que dice cada vez que te revela un nuevo detalle de la trama?

Pues eso, que feliz 2011 :P Y que disfrutes los Merry Gear si te los bajas.

Maya dijo...

Esas mismas son mis expectativas en la vida. Eres el espejo en el que me reflejo. Merry Gear Chritsmais..

Pequeño perdedor dijo...

¿Espejo yo? En todo caso, Snake sería el modelo a seguir :)