jueves, 26 de agosto de 2010

Pesadilla en Elm Street: el feliz reencuentro con los miedos de la niñez

El pasado 12 de agosto fue mi cumpleaños y, para mi propia sorpresa, ni me acordé hasta que vi en mi correo un par de mensajes de felicitación automatizados. Eso viene a demostrar que soy tan descuidado con esas fechas señaladas que puedo hasta olvidarme del aniversario de mi nacimiento con facilidad, lo que en cierta manera es un alivio: no me olvido de los cumpleaños de los demás porque no me importen ellos, sino porque esas fechas han dejado de importarme mucho en general.

Coincidiendo con su víspera, decidí hacer una visita a la gran pantalla para reencontrarme con uno de los grandes monstruos de mi juventud: Freddy Kruger, quien acaba de volver con un remake de su aparición original en celuloide. Sabía que la nueva película tenía altas probabilidades de decepcionarme, pero también sabía que TENÍA que verla aunque fuera para luego ponerla a bajar de un burro. Después de todo, fui capaz de ver Dragonball Evolution, y la reaparición de Freddy no podía ser peor ni aposta…

… ¿Verdad?

Nota: como no dejan meter cámaras en el cine, y la web de la peli no deja bajar fotos de su galería, las que ilustran esta critiquilla provienen de la página SOS Moviers. Visitadla, que p’a algo se gastan sus cuartos.

Dormir… Tal vez palmar

Para empezar, en mi vida he sido tan insensato como para leer los bodrios de Ayn Rand... y tampoco después de morirme.

¿Rorschach? No, me temo que me confundes con otra persona.

Como soy un remolón de mierda, e incapaz de resistirme a los cantos de sirena del menú de palomitas + refresco, llegué tarde a ver el comienzo de la película. A lo que sí llegué fue a ver el funeral de la víctima que abre los créditos iniciales, Dean (Kellan Lutz, cuya participación en la saga Crepúsculo hace más que probable que el comienzo del filme provoque más ovaciones que gritos de terror), al que asisten varios de sus compañeros de clase y su novia, Kris (Katie Cassidy, la desafortunada Amanda de Venganza). Esta última es, con diferencia, la más afectada, y no sólo porque viera al chico morir cortándose la garganta ante sus ojos: ella le escuchó gritar desesperado “¡No eres real!” antes de suicidarse, y esas palabras no se le van de la cabeza.

Lo que tampoco se le va de la cabeza a Kris es una de las fotos que adornan el ataúd de Dean, en la que se ve a ambos juntos cuando tenían cinco años… a pesar de que no se conocieron hasta mucho más tarde; tampoco es capaz de borrar de su mente una alucinación que tiene durante la ceremonia, en la que se ve a sí misma de niña con un vestido azul… con cuatro rajas verticales… y a la que un brazo con una manga roja y verde y una mano con cicatrices de quemaduras agarra de repente. ¿Soy yo, o esto tiene muy mala pinta?

Desde luego que la tiene, y desde luego que Kris no es la única que lo ve: su compañera de clase Nancy (Rooney Mara, posible Lisbeth Salander en la versión americana de Millenium) también lo percibe, pero antes de que pueda exponérselo a su amiga se ve interrumpida por el ex novio de Kris, Jesse (Thomas Dekker, John Connor en The Sarah Connor Chronicles), quien está enfadado porque cree que Nancy no hace más que ahondar en la herida. ¿Qué apostamos a que tarda muy poco en arrepentirse de no escucharla?

Y no os preocupés, que esa peli tiene más subtexto homosexual que 300 y Gladiator juntas. O casi.

Para la próxima semana, quiero que todos me traigáis a clase un trabajo de diez páginas sobre el subtexto homosexual de Pesadilla en Elm Street 2.

El funeral acaba, y llega el momento de volver a la vida normal para todos… pero no para Kris, que empieza a sufrir pesadillas cada vez más vívidas con el dueño del brazo que atrapaba a su otro yo durante el entierro, un hombre con sombrero de fieltro y la cara abrasada, armado con un guante cuyos dedos acaban en afiladas cuchillas, que se hace llamar Freddy (Jackie Earle Haley, el Rorschach de Watchmen); pesadillas que, por si fuera poco, parece compartir con Nancy, con su amigo del alma Quentin (Kyle Gallner, Jennifer’s Body), y con el propio Jesse, quien una noche que ella está sola en casa viene a visitarla para hacerle compañía… y para que ella se la haga a él, pues las pesadillas con el hombre de la cara quemada le están volviendo insomne.

Pero el insomnio no es lo peor que puede pasarles cuando sus sueños son un interminable horror a manos de Freddy. No, lo peor que puede pasarles es que la barrera entre los sueños y la realidad desaparezca, y que lo que sufran en sus pesadillas les ocurra también en la vida real. ¿O tal vez hay algo todavía peor? ¿Algo como, por ejemplo, descubrir que todos ellos SÍ se conocieron cuando eran niños, y el horrible porqué de que lo hayan olvidado? De cualquier manera, ni los esfuerzos por mantenerse despiertos a toda costa pueden ser suficientes para detener a su monstruoso perseguidor: el cerebro tiene un curioso mecanismo para intentar recuperar el descanso perdido en esos casos, por el que cae en “microsueños” a partir de las 72 horas de vigilia… y esa es una ventana de oportunidad lo bastante grande para Freddy, a menos que nuestros héroes encuentren la manera de derrotarle antes.

Vuelta a un terreno familiar, pero a la vez cambiado

Ahora la bruja sí que les iba a montar un pollo en los tribunales por daños materiales e imprudencia temeraria

A Hansel y a Gretel se les había ido tanto la mano poniendo la calefacción de la casita de chocolate que hasta el suelo de caramelo se derretía por momentos.

Vaya por delante la siguiente advertencia: si jamás habéis visto la Pesadilla en Elm Street original, es probable que su remake os deje más fríos que la tundra siberiana, dependiendo de vuestros gustos. La película hace uso y abuso de los sustos repentinos con acorde afilado de apoyo, y los efectos de CGI que emplea son en algunos momentos descaradamente obvios. Hecha la advertencia, los que hayáis visto la película de Wes Craven disfrutaréis con lo que, al fin y al cabo, semeja más bien una carta de amor a la película que originó a Freddy Kruger.

Y es que la nueva versión repite, como buen remake, muchas de las escenas del original, pero no comete el error de calcarlas; en lugar de eso, en todas ellas cambia algunas cosas respecto a la versión original (cuando no las divide en partes y las reparte en distintos momentos de la trama), sobre todo el momento en el que Freddy ataca a su víctima. Pocas cosas hay más tensas que pensar que sabes por dónde van a recibir los protagonistas el golpe del maníaco de las garras, para descubrir que los guionistas (Wesley Strick y Eric Heisserer) tienen otras ideas. Yo me encontré en más de un  momento de la proyección reviviendo mi ridícula costumbre de poner las manos delante de mis ojos para no ver la que se avecinaba, al tiempo que entreabría los dedos para seguir viendo lo que ocurría; si eso no es un signo de que el filme está cumpliendo su propósito de asustar, que la garra de Freddy me atraviese en este preciso instante.

La película también se beneficia de tener a Jackie Earle Haley haciendo del célebre monstruo.  El actor se sobra para darle a Freddy la presencia pavorosa y amenazante que merece, pero también para hacer que nos llegue a resultar simpático en los flashbacks en los que le vemos antes de morir; el punto culminante es el flashback de su muerte, en el que resulta difícil no sufrir por Kruger viéndole huir, desesperado y aterrorizado, de los padres que le persiguen… y eso que, para esas alturas del metraje, tenemos una sospecha más que razonable de que es un repugnante pederasta.

Y a propósito de ese cambio respecto a la trama original, tengo que decir que ese me parece otro acierto de los guionistas: recuperar la idea original de Wes Craven, que había planteado a Freddy como un violador de niños, pero que tuvo que rebajarlo a mero asesino a causa de que la película original se iba a estrenar cuando un escándalo de pederastia estaba reciente. Aunque el metraje plantea la duda de que Freddy pudo ser un hombre inocente acusado por unos críos con la imaginación hiperactiva, la mera sospecha de que posee apetitos tan aberrantes le da a sus interacciones con sus futuras víctimas una carga extra de horror más que bienvenida. No contento con eso, el guión saca jugo extra de algunos aspectos de la biología humana, como la tendencia de nuestro cuerpo a caer en microsueños cuando llevamos mucho tiempo sin dormir (y que sirve para explicar los juegos entre los límites del sueño y la realidad de la trama) o el tiempo que el cerebro sigue activo tras pararse el corazón (que sirve para dar un terrorífico colofón al tercer asesinato del metraje)

Con todo eso, me reafirmo en la advertencia del principio: si no habéis visto la película original, posiblemente os preguntaréis qué coño me he fumado para que me gustara esta peli. Pensándolo bien, tal vez lo penséis aunque seáis fans de Freddy. En ese caso, si no os parece digna de ser vista en la gran pantalla, al menos dadle una oportunidad para cuando salga en DVD.

Al menos podemos estar de acuerdo en que es bastante mejor de lo que una producción de Michael Bay tiene derecho a ser normalmente… ¿verdad?

9 comentarios:

Fet dijo...

¿Michael Bay? ¡Oh, sielos!

Fet dijo...

En el tomatómetro está empatada con Dragonball Evolution. Aunque no les hago mucho caso porque peor está Airbender y a mí me moló (a pesar del pufo de las 3D).

Pequeño perdedor dijo...

¿EMPATADA? ¡BLASFEMIA!

No, en serio. Eso es que los críticos fueron demasiado benevolentes con Involution, o demasiado malos con Pesadilla. Ni de lejos llega al nivel de ineptitud de Dragonball Involution. de todas formas, está bien el aviso para el que esté dudando de ir a verla al cine y, por extensión, de mi opoinión sobre el tema.

Alvaro dijo...

La versión original me gustó tanto que no sé si ver este remake o no...Y estoy de acuerdo contigo, NO PUEDE ser peor que Dragonball Involution, je...

Pequeño perdedor dijo...

Hombre, es que la original es muy, muy grande. Yo la vi con diez años en casa de un amigo y... digamos que al volver a mi casa me daba miedo hasta entrar en el portal de mi casa porque estaba a oscuras.

Maya Rincón dijo...

Estéticamente está bastante bien..pero..le falta algo no?...No sé yo es que recuerdo con temor las pelis de fredy y esta no me trasmitió.....nada no pero...no sé será que ya soy más adulta xD

Pequeño perdedor dijo...

Eso es verdad, y no sé si lo dejé claro en el post: el CGI y los efectos modernos, de alguna manera, le privan de aquel encanto de bajo presupuesto de la original, que además tenía una atmósfera más tenebrosa.

Aunque, por otra parte, yo me pasé medio remake, como ya he dicho, poniendo mis manos delante de la cara para nover qué pasaba... y abriéndolas para seguir viéndolo XDDDDD.

Maya Rincón dijo...

Pasamos miedo por necesidad..

Pequeño perdedor dijo...

Así es, Maya. Así es. Incluso en la seguridad de nuestras sociedades actuales, necesitamos ese pinchazo de adrenalina, ese encogimiento del corazón. Aunque duela.

Jodó, que pseudopoético que me he puesto.