domingo, 12 de abril de 2009

Dragonball Involution, que no Evolution

Temía que este momento llegara. Una parte de mí temblaba de terror ante la posibilidad; la otra deseaba comprobar en persona la verdad, aunque me volviera tan loco como jugar al Eversion con un tripi en el cuerpo. Pero al final llegó: la visita de Doña Pitufina y Don Herberwest con motivo de la Semana Santa a estas tierras sirvió como excusa para juntarnos y ver lo que Hollywood había hecho con Dragonball. Y aunque a estas horas debería dirigirme en coche a mi hogar para pasar al menos parte de la semana de asueto que tengo por delante, ya me he saltado demasiadas veces mi propia rutina bloguera, de modo que aquí os cuento cómo fue; al menos, espero que os sirva para ahorraros el inútil derramamiento de euros en la entrada para ver este filme.

Por cierto, ante la imposibilidad de sacar afotos dentro del cine, las he tenido que sacar de Internete, como acostumbro con los estrenos en cartelera. Las que acompañan a este artículo salen de Blogdaddy y de Notas de cine, y lo menciono en itnerés de dar crédito a quien las puso online originalmente

Mi nombre es Goku, Son Goku

Lo suyo era más clavarle 6d6 de ataque furtivo al pobre desgraciado antes de que tirase iniciativa.

Bulma no era de las que ponía mucho esfuerzo en las emboscadas.

La primera señal de lo que se nos avecina es la introducción expositiva que nos comemos al iniciarse la película, que apesta descaradamente a añadido de última hora forzado por el estudio para que la gente entienda de qué va la historia: en ella, se nos explica cómo el terrible Rey Piccolo (James Marsters, Spike para los amigos) y su monstruoso secuaz Gozaru estuvieron a punto de destruir el mundo hasta que siete sabios sellaron al malvado en jefe dentro de una vasija mediante un hechizo. Desde entonces, el mundo ha seguido su camino en relativa paz, al menos hasta la fecha.

Nuestro narrador para esa escena resulta ser Gohan (Randall Duk Kim, a quien vimos como Creador de Llaves en Matrix Reloaded), un anciano maestro de artes marciales que vive con la única compañía de su nieto y discípulo, Goku (Justin Chatwin). Goku es un muchacho, que no encaja del todo en su escuela (que, a todos los efectos, es un típico instituto americano) y que no puede defenderse de los matones que se mofan de él porque prometió a su abuelo no hacer uso de su temible habilidad marcial contra pelagatos de a pie. Comprensiblemente, el chaval está harto: quiere vivir una vida normal, a ser posible una en la que se ligue a la guapa Chi Chi (Jamie Chung) y en la que la gente ya no se mofe de él por hablar en clase de, por ejemplo, alienígenas namekianos. Su abuelo le responde diciéndole que no tiene por qué angustiarse: sólo tiene que tener fé en quien realmente es.

La suerte parece sonreír al chico cuando, en un intermedio entre clases, encuentra a Chi Chi intentando abrir su taquilla, que por alguna razón no lee su tarjeta de estudiante. Usando su ki, Goku logra no sólo reventar la cerradura, sino abrir todas las demás taquillas de golpe. La impresionada y agradecida joven decide invitarle entonces invitarle a la fiesta que da esa misma noche en su casa por… porque hoy es hoy, supongo. Nuestro alborozado héroe queda tan entusiasmado por la posibilidad de que Chi Chi esté interesada en él que se le olvida que ese mismo día cumple los 18 años, y para cuando su abuelo sube a llevarle la tarta a su cuarto hace rato que el chico ha largado para casa de la jamelga en cuestión.

Lo que ni Goku ni Gohan saben todavía es que han elegido un mal momento para que el muchacho lleve una vida normal. Por motivos que la película nunca se digna en explicar, el Rey Piccolo ha conseguido escapar de su confinamiento, y acompañado por su cruel secuaz Mai (Eriko Tamura… ¿de qué me suena a mí ese nombre?) a bordo de su Palacio de Opresión Móvil, está buscando las legendarias Bolas de Dragón, siete MacGuffins esferas mágicas que, al ser reunidas, conceden un deseo a su dueño. Esto ya es bastante malo para el mundo en general, pero es aún peor para lo pobres desgraciados que las poseen; un club al que, mira tú por donde, ahora se ha sumado Goku, al que su abuelo Gohan ha confiado una de las esferas, explicándole su importancia y pidiéndole que la guarde bien cerca de él.

En la fiesta, Goku no tarda en convertirse en el rey del cotarro, después de salir airoso de una pelea con los malotes del instituto (en la que demuestra por qué una promesa de no hacer daño activo no significa que tus rivales vayan a salir ilesos si te atacan; es además la mejor escena de acción de toda la peli), y empieza a intimar con Chi Chi… cuando siente en su interior (¿cómo lo hace? ni idea) que algo va mal en su casa. Y así es, porque el Rey Piccolo y Mai están visitando a Gohan, y no son de los que les importe mucho dejar piedra sobre piedra en su búsqueda de las esferas. Para cuando Goku llega, sólo tiene tiempo de decir el último adiós a su agonizante yayo y recibir de él la misión de buscar las demás bolas con la ayuda de un tal Maestro Roshi (el gran Chow Yun-Fat, precursor oriental de Bruce Willis; sí, yo también me pregunto qué coño hace aquí).

A la mañana siguiente, Goku recibe una inesperada visita: la de Bulma Briefs (Emmy Rossum), hija del fundador de Capsule Corporation, que ha llegado hasta allí siguiendo el rastro de la Bola de Dragón que poseía la compañía, y que fue robada hace varias noches por Mai. Aunque en principio cree que la que tiene Goku es la suya, y por ello intenta llenarle de plomo, el chico le acaba demostrando que se equivoca al mostrarle que la esfera que tiene sólo cuenta con cuatro estrellas (la de Bulma tenía cinco). Viendo que ambos buscan lo mismo, y que a ninguno de los dos les gustaría que ese tal Piccolo hiciera uso de las siete bolas, deciden aliarse e ir en busca de Roshi.

¿Podrán nuestros héroes reunir las siete bolas e invocar a dragón Shenron antes de que Piccolo convierta el planeta en un infierno terrenal? ¿Podrán plantar cara a su infernal sicario Gozaru cuando por fin aparezca? Pero más importante aún: ¿aguantará alguien en el cine lo suficiente para ver la respuesta a estas preguntas?

Justo tan mala como la imaginabas

Parece usted Bruce Willis al principio de El último boy scout

Qué mal le veo, inspector Tequila.

Es verdad, como decía Doña Pitu anoche, entre bocado de carpaccio y degustación de provolone, que a los frikis nos encanta poner a bajar de un burro las cosas sin haberlas visto siquiera; pero es verdad también que pocas películas han demostrado ser tan merecedoras de ese tratamiento como Dragonball Evolution Involution. Parece mentira que Stephen Chow haya producido el filme, y que Akira Toriyama haya estado de productor ejecutivo, porque el filme es un egregio ejemplo de falta de respeto por la licencia original.

Para empezar, la acción no tiene lugar en nuestro mundo, ni en el de Dragonball, sino que parece saltar de uno a otro en cada escena. Nunca da la impresión de estar localizado en una Tierra paralela donde las grandes urbes modernas conviven con el ki y los torneos de artes marciales, sino que parece que el mundo cambia de enfoque a capricho del guión. No hace falta decir lo mucho que eso chirría, ni recordar la falta de coherencia interna que de eso se deriva, ni indicar que el espectador nunca siente que los personajes viven en un entorno vivo; y aún así, lo acabo de hacer. ¿Por qué? Me gusta regodearme, supongo.

Luego está el problema con los actores. El problema con ellos no es por ellos mismos, que actúan con bastante profesionalidad (al menos, eso dice Pitu; y a mí tampoco me dio la sensación de que lo hicieran ellos mismos mal), sino con las ridículas líneas de diálogo que el guión les hace escupir. Da penita verles forzados a soltar cliché tras cliché en cada escena, en gran medida porque ni siquiera son clichés que resulten mínimamente graciosos, sino que son de una sosez que descorazona. En la versión española, el efecto se ve agravado por un doblaje que se las arregla para multiplicar el ridículo de los diálogos empleando la entonación más inadecuada a cada momento. Con todo, hay excepciones: la manera en que James Marsters, como Piccolo, explica la experiencia de su encierro es un pequeñito diamante de brillantez en un erial carbonífero.

Y de la evolución de los personajes, casi mejor cuanto menos se diga. Los protagonistas, más que evolucionar, cambian a trompicones según al guionista, Ben Ramsey, le da la venada. Roshi pasa de borrachuzo lascivo y desaseado a sabio místico marcial sin nada que se parezca a una etapa intermedia de desarrollo, y por lo que respecta a los romances… Creedme, si algún día tengo la oportunidad de tener una historia de amor como la que viven Goku y Chi Chi, o la que surge entre Bulma y Yamcha (Joon Park), prefiero mi celibato forzoso a esos prodigios de falta de naturalidad y de “emparejamiento porque el guión lo dicta”.

Con todos esos puntos en contra, está claro que la película es una mierda; sin embargo, cabría esperar que al menos las escenas de acción molasen, ¿o no? Pues al principio parece que sí, con la grandiosa escena de Goku en la fiesta o su entrenamiento previo con Gohan, pero la película no tarda en bajar la calidad en ese sentido, presentándonos peleas cada vez más y más carentes de gracia hasta llegar a un tristísimo duelo final.

La calidad de los efectos especiales (que en general es bastante aceptable) poco puede hacer ante estos fallos, o ante la tendencia del guión de explicarnos las cosas a través de parrafadas de sus personajes en lugar de emplear flashbacks. El director James Wong y el guionista Ben Ramsey no sólo han hecho una mala adaptación; han hecho una mala película. Sólo espero que los pobres actores puedan salvar sus carreras después de este despropósito, y que vosotros no cometáis el error de ver esta morralla en el cine. Si no os queda más remedio que comprobar lo ponzoñosa que es, haced uso de vuestro derecho a la descarga sin ánimo de lucro; al menos así la podréis borrar luego del disco duro.

Esta crítica va dedicada a Dave Arneson, creador de Dungeons & Dragons, fallecido el pasado día 7 a los 61 años tras un cáncer. Esperemos que en el Otro Barrio él y Gary Gygax puedan solucionar amigablemente su disputa por la autoría del juego, y crear de paso unso cuantos módulos de calidad divina. Los roleros de este mundo nunca podremos agradecer lo suficiente que Arneson cogiera las reglas de un juego de estrategia y las modificara para dar origen a algo distinto. De modo que gracias, y descanse en paz.

18 comentarios:

Anatael P.H dijo...

Tio!!! Buenísima y extensa critica, felicidades!!!!!

Viva Dragon ball, abajo Evolution!!!

Small Blue Thing dijo...

A puñetes. El duelo final fue a puñetes.

Small Blue Thing dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Small Blue Thing dijo...

Y pongale una tag a don James, hombre, que así tendré más posibilidades de jugar con él.

El chache dijo...

Dragon Ball cagarrutooooooo.
Que peli mas mala la virgen.
Un saludete

Fet dijo...

Si es tan mala, me gustará.

Pequeño perdedor dijo...

No, Fet, no. Te lo garantizo. No es "tan mala que te descojonas": es "tan mala que quieres partirle la cara al notas que dio luz verde al proyecto". Pitufina tenía la suerte de poder distraerse con el indudable atractivo de James Marsters hasta cuando lleva kilos de maquillaje encima para parecer un namekiano; yo, para mi desgracia, no pude distraerme lo suficiente con la belleza de Eriko Tamura, Emmy Rossum y Jamie Chung como para quitarme del todo el mal sabor de boca.

MayaBLOG dijo...

Pero es que era de esperar que iba a ser una puta mierda y encima es que ni siquiera estan todos los personajes y me da ami que precisamente porque harán una segunda parte o incluso una tercera.. No cuenten ni con que la vea descargada de internet porque perderé valiosas horas de mi vida...xD

Pequeño perdedor dijo...

Y que lo digas, Maya. Es de esas pelis que, aunque las veas gratis, quieres que te devuelvan lo invertido en ella, sea dinero u horas de vida.

Sobre tu reciente ¿recomendación? de Martyrs, espero que tarde o temprano caiga por aquí... aunque no sé si será demasiado hasta para mí.

Pau dijo...

A ver cuando vuelves a las citicas de las pelis "utiles"" para pasar un buen rato, que entre Watchmen y esto... ¡Que suerte! se ve que te sobra la pasta para ir al cine:P Yo hace que no voy ya... nime acuerdo

Ian Grecco dijo...

¿Eriko Tamura es mala? ¿La que fuera mi ídolo de los 80, hipercursi al cubo, es mala? Amigo, acabas de matar al último retazo de ilusión infantil que quedaba en mi árida alma...

PD: pedazo crítica (y lo que me he reído), ¡publica un trocito en filmaffnity!

Maya dijo...

Ostias :S venga ya !!!!! pero si Goku es el hijo gilipollas de Tom Cruise en la Guerra de los Mundos QUE ME ESTAN CONTANDO.. XDDD

Leitas dijo...

Esta pelicula es del asco, realmente una de las peores que he visto en mi vida

Roy Ramker dijo...

Es que no vale la pena ni descargarla, que asco de tiempo perdido xD

Ojalá recauden tan poco que se les quiten las ganas de acabar la trilogía que tenían pensada.

Pequeño perdedor dijo...

Leitas: y qué lo digas. Yo pensaba que no vería nunca algo peor que Ecks contra Sever hasta que cometí la insensatez de ver este espanto.

Roy: y si no se les quita de la cabeza, la OMS debería hacer algo. Mandar cascos azules a por ellos, o algo así.

Alvaro dijo...

La peor película del 2009, y posiblemente la peor película de la última década. Esta película no sólo decepcionó a los fans de la serie, sino también al público en general.

Pequeño perdedor dijo...

Álvaro: y eso que hablamos de la década en la que también apareció "Enemigos: Ecks contra Sever", otra candidata de peso a peor película.

Alvaro dijo...

No me sorprendió saber que el director, James Wong no había visto ni un solo capítulo de la serie antes de ponerse a filmar:
http://www.forodecine.com/showthread.php/4030-James-Wong-reconoce-no-tener-idea-de-Dragon-Ball


Si la idea era atrapar a un público ajeno a la serie, no resultó.