martes, 31 de marzo de 2009

Eversion… sólo Eversion

¡Shhh!

¡Deprisa, venid aquí y no hagáis ruido!  Ya sé que llego tarde. ¡Siempre llego tarde! Pero yo no he venido hasta aquí a lamentarme de lo tardón que soy con el blog.

Tampoco he venido, por si se os ocurre preguntar, a hablar de la intervención en Caja Castilla-La Mancha. Ni de la desgraciada muerte de Maurice Jarre. Hoy no es el momento, ni este el lugar.

He venido a hablaros de Eversion.

¿Y qué es Eversion? Pues muy sencillo, os lo voy a mostrar:

¡ÏA! ¡ÏA! ¡CTHULHU FTHAGN!

 Una monada, ¿a qué sí? Y eso es justo lo que Eversion quiere que penséis.

A primera vista, Eversion es una nostálgica revisión de los juegos plataformeros que tan felices nos hacían en los días de la Nintendo Entertainment System (hasta el punto de usar para su pantalla principal la música de uno de esos mismos juegos), pero con una variación. Veréis, nuestro valiente héroe es una flor con patas que tiene que salvar a una princesa secuestrada, al más puro estilo de cierto fontanero de leyenda, pero el colorido y alegre mundo que atraviesa no siempre le permite seguir avanzando hacia su destino. ¿La solución? Utilizar la habilidad que da título al juego: la eversión.

¿Y qué es la eversión? Es una habilidad que permite a nuestro hombre-flor modificar la realidad. Veréis, en ciertos puntos del escenario el cielo cambia ligeramente de color y se oye, superpuesta a la música del nivel, otra música distinta. Apretando la tecla “X” (o la que fijemos en el menú de controles), todo el nivel cambia: la música pasa a ser la que oíamos en el punto de transformación, y el escenario y los enemigos modifican no sólo su aspecto, sino sus propiedades. Las nubes pueden convertirse en plataformas sólidas que nos permitan alcanzar otros lugares, objetos que antes eran obstáculos pueden desaparecer, y así sucesivamente, mientras que los enemigos cambian la velocidad a la que se mueven. El uso de esta mecánica nos permite resolver el complejo puzzle que supone el camino hasta el final de cada nivel, y el aún más complejo puzzle que conlleva recoger todas las gemas que hay en él,  y de las que un marcador lleva la cuenta en todo momento. Y si morimos por contacto con algún enemigo, peligro o caída al agua, no hay que preocuparse: tenemos vidas infinitas.

Todo muy bonito, ¿verdad? Un viaje a los buenos tiempos de la NES y a sus plataformas para todos los públicos, ¿verdad? Pues depende. Es decir, depende de si un juego que comienza con una cita de Lovecraft y una advertencia de que está contraindicado para niños y personas nerviosas es para todos los públicos. No sé en vuestra tierra, pero en la mía eso es una señal de que algo va muy mal.

Ya os estoy viendo la sonrisa escéptica. Os preguntáis: ¿qué puede tener que ver con Lovecraft un juego protagonizado por una flor con patas y con una excusa argumental plagiada de Super Mario Bros? Callad y dejadme terminar mi historia, porque os aseguro que pronto lo vais a entender… y hasta es posible que prefiráis no haberlo hecho.

Veréis, la primera vez que usáis la eversión el escenario cambia de un mundo de color de rosa (literal) a uno con colores menos bucólicos, quizá algo otoñales, y una música algo más tranquila y que no suena a niños con sobredosis de azúcar en la sangre chillando ¡QUE GUACHI QUE ES LA VIDA! Pero el siguiente nivel de eversión (marcado en todo momento junto al nivel del juego en el que estamos) ya tiene una música algo más sombría, como si Depeche Mode hubieran decidido trabajar para Nintendo… Y el que va después suena ya decididamente amenazador… y para entonces es imposible no darse cuenta de que los enemigos tienen cada vez menos aspecto de goombas felices, las flores del escenario se han marchitado, los arbolitos se han quedado muertos y sin hojas, y el cielo ha empezado a adquirir un color innatural.

En ese momento, mis queridos lectores, es cuando os empezáis a dar cuenta de lo que significa de verdad Eversion. ¿Que ya os lo esperabais tras ver su significado en el diccionario? Ahí habéis sido más listos que yo: cuando un juego plataformero tiene un nombre que significa “volver algo de dentro hacia fuera”, es otra señal de que algo va a salir de puta pena.

A medida que avanzamos en los niveles de juego y de eversión, lo que una vez fue un juego plataformero de los de toda la vida se va convirtiendo en una espantosa pesadilla de las de toda la vida; la vida de un personaje de cierto imbécil xenófobo, misógino y dotado de incomparable talento literario, para ser precisos. Y peor aún: los mensajes del juego al comenzar cada nueva vida se vuelven más personales, como las llamadas de un asesino en serie obsesivamente enamorado de nosotros. Claro que también…

… Claro que también la dificultad se vuelve mucho más tocacojones, y la tendencia de los controles a responder con excesivo entusiasmo a nuestras sugerencias va sustituyendo en nuestras almas el horror boquiabierto por un intento deseo de agarrar a Guilherme S. Tows y organizar un cambio de impresiones entre su cara y nuestro puño. Un ejemplo: cuando tenemos que colarnos por un agujero vertical del tamaño JUSTO de nuestro personaje para huir de una especie de agujero en el tejido de la realidad que nos persigue, pasarse a un lado y otro de dicho hueco porque el control responde con demasiada fuerza NO MOLA. Otro: cuando tienes que hacer salir de un pozo sin fondo a un enemigo mortal (¡no, no queráis saber qué es!) para saltarlo sin morir, y la única manera es ponerse al borde mismo (literalmente a un pixel de caer y morir, vamos), el no poder hacerlo con un toquecito al botón direccional porque el muñeco se lanza de cabeza hacia la nada NO MOLA. Las aspiraciones terroríficas del juego se ven así gravemente comprometidas por un error al calibrar la respuesta a los mandos.

Y hecho este inciso, dejadme deciros algo: si perseveráis pese al horror de la realidad que se desmorona a pasos agigantados (y la frustración del puto control hipersensible), alcanzaréis a rescatar a la princesa. Y si pensáis que por fin habéis escapado al horror y conseguido un final feliz por soportar un infierno más allá de la imaginación humana…

PUES VA A SER QUE NO.

Pero, ¡un momento! Eso es que no habéis recogido todas las gemas que hay en los niveles que recorréis. Sólo consiguiendo atrapar todas podéis abrir la eversión definitiva, y con ella el acceso al nivel final: un paisaje de pesadilla y demencia extrema en el que la realidad cambia por sí sola cada pocos segundos, sin que nosotros podamos controlarla. Sólo superando ese desafío a nuestros reflejos e inteligencia podemos alcanzar el verdadero final del juego; y como dicta la lógica de los videojuegos que en este mundo han sido, tiene que ser más optimista, ¿verdad?

¿Verdad?

… ¿De verdad lo tengo que decir? ¿De verdad? Pues lo digo:

NO.

En resumen…

El juego, como curiosidad para pasar un pequeño rato entretenido, está bien, pero sus aspiraciones terroríficas se ven demasiado saboteadas por su temperamental control. Si no os importa enfrentaros a una dificultad de la vieja escuela (léase: brutal) agravada por unos mandos respondones, a lo mejor os vale la pena echarle un vistazo. Se descarga en este enlace, y es gratis.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Ay, uff, me la acabo de pasar, con gran esfuerzo... Jodidas manos rojas, malditas manchas y estrechos agujeros...Bueno, ahora a recoger todas las gemas...

MayaBLOG dijo...

me ha llamado curiosamente la atención...descargando..si me hace tilin no dudes que te lo haré saber..xD

Anónimo dijo...

Terminado, con todas las gemas. Simpático, el final "optimista". Que tontería, que perra me ha dado con el jueguecillo, gracias por la recomendación

con.un.toque.de.limon dijo...

Voy a bajarmelo ^_^