jueves, 19 de marzo de 2009

Cave Story: como ese viejo rock & roll

¿Disfrutando del puente de San José? Pues que sepáis que os envidio a muerte por congestión nasal, porque a mí me toca trabajar. Por eso de que el periódico tiene que salir incluso en los días de puente, y tal. Lo bueno: que hoy entro algo más tarde, y puedo por ello afrontar la no-demasiado-ingrata-para-qué-nos-vamos-a-engañar de poner la actualización que debería haber posteado este pasado domingo, pero que no posteé porque... ¡JODER, QUE ERAN LOS JUDAS, Y TOCARON EL PAINKILLER, DISSIDENT AGGRESOR, SINNER, HELL PATROL...!

Vale. Ya me calmo. Vamos a no salirnos de madre y a volver al tema que nos proponíamos tratar. Dados los tiempos de crisis que, por desgracia, nos azotan en la actualidad, el staff de La Página Negra (léase: el menda) considera oportuno continuar con su política de promoción de juegos descargables de gratis. La recomendación de esta semana es Doukutsu Monogatari, o Cave Story para los jugones anglosajones, un título plataformero perteneciente al subgénero de los "Metroidvania". ¿Que no sabéis lo que es un Metroidvania? No es problema: yo tampoco lo sabía en su momento. Así que seguid leyendo y os lo explico...

Sombras en la (Infra)oscuridad

Aunque, por otra parte, los prícipes suelen llevar espadas y escudos. Así que casi mejor te despacho a la vieja usanza.

¿Y no sería mejor que te diera un beso y te convirtieras... no sé, en un príncipe?

Nuestro protagonista se despierta en una pequeña caverna, sin recuerdos de ninguna clase y sin armas; algo que, como no tarda en descubrir, es bastante malo cuando lo que te espera fuera es otra caverna más grande, con animales hostiles por todos lados. Con el camino cerrado a un lado por muros indestructibles, el pequeño héroe, que parece un muchacho con una gorra roja, sigue el único camino que le queda hasta llegar a una pequeña oquedad donde vive un anciano. Aprovechando que está dormido, el chico se hace con una pistola con la que por fin puede defenderse de las bestias y abrirse camino hasta...

... Hasta otra caverna mucho mayor, que resulta albergar a una especie de adorables conejos antropomórficos, los mimiga. O mejor dicho, los solía albergar; ahora queda un pequeño grupo de ellos, liderado por el autoritario e irascible King, pero la mayoría parecen haber sido llevados a otra parte por alguien al que los que todavía habitan el pueblecito subterráneo denominan "El Doctor". El tono que emplean al mencionar a este individuo, huelga decirlo, indica que no le tienen mucho cariño, pero que tienen demasiado miedo para hacer algo acerca de él.

El protagonista lleva a tiempo de meterse en el embrollo entre los mimiga y el tal Doctor cuando uno de sus secuaces, una especie de televisión gigante con patas que responde al nombre de Balrog, viene a buscar a una tal Sue (a la que también busca un tipo con bata de científico, que intenta desesperadamente comunicar con ella a través de un ordenador). El problema es que Sue no está, y Balrog confunde con ella a la única chica que queda en la villa, Toroko; nuestro Robin Hood de gorra roja planta cara con éxito al estrambótico sicario, pero no lograr impedir que Misery, una especie de brujita maligna que también recibe órdenes del Doctor (y que trata con hilarante crueldad al pobre Balrog en todas las ocasiones que coinciden) se lleve a la pobre mimiga.

¡Y entonces nadie me volverá a llamar lunático por dedicarme al estudio de la sociobotánica! ¡MWA-HA-HA-HA-HA!

Si la mimiga dice que sí a mi propuesta de matrimonio, quedará probado que las flores rojas son la clase de vegetal más romántica que existe en el mundo.

Furioso, King decide que la situación ha pasado de castaño a oscuro, y que van a echar el guante a Sue para canjearla por Toroko. En un principio, eso puede ser difícil, dado que Sue se marchó al Corredor de los Huevos (de dragón, malpensados); la solución está en que nuestro héroe entre al cementerio del pueblo, obtenga la llave de la casa de uno de los difuntos mimigas de su tumba, y entre en ella para usar una máquina teleportadora que tiene instalada. Antes de irse, el muchacho (que a estas alturas está claro que de normal y corriente tiene muy poco) puede, si el jugador así lo desea, observar que en el sótano de la vivienda hay unas extrañas flores rojas...

Atravesar el corredor es toda una prueba de fuego para el personaje principal, que tiene que combatir a toda clase de criaturas terrestres y aladas hasta alcanzar a Sue... justo a tiempo de ver cómo la chica, que a todos los efectos parece una mimiga más, se enfrenta sin éxito a una especie de versión conejil de Mr. Hyde, siendo secuestrada por este. El joven tiene que encontrar los interruptores ocultos para bajar una barrera de fuerza tras la que se oculta el mimiga psicótico, para luego enfrentarse a él en una lucha a muerte. Cuando por fin lo consigue, Sue, lejos de darle las gracias, se larga de vuelta al pueblo, no sin antes explicarle que es una humana transformada en mimiga por el doctor y que el huevo que hay en la sala en la que le encontramos contiene a un dragón a punto de nacer, que su hermano pensaba usar para escapar de la isla.

No hace falta decir que el regreso de Sue significa su encarcelamiento y futura deportación a las siniestras garras del doctor. ¿Qué puede hacer nuestro protagonista? Tal vez ir a buscar al hermano de Sue, al que se vio por última vez en otra sección de las cavernas... Claro que eso significa involucrarse más en la siniestra historia del Doctor y sus misteriosos planes para los mimigas. ¿Qué papel tienen en esos planes las flores rojas? ¿Por qué algunos de los que tratan con el joven le apodan "soldado de la superficie"? Y sobre todo, ¿qué diablos le espera cuando por fin salga al exterior?

El brazo armado de la espeleología

Y no creo que nos cubra el seguro si el dragón decide soltar un regüeldo en pleno vuelo y nos churrusca las cejas.

Kazuya, creo que Ryanair se ha pasado varios pueblos esta vez con el low-cost. 

Cave Story es un exitoso ejemplo de los Metroidvania: juegos de plataformas en los que, al igual que los primeros Metroid y varios de los Castlevania (incluyendo el primero de todos, el Vampire Killer de MSX), hay un importante componente de exploración para buscar armas y poderes adicionales en áreas secretas, así como jefes alternativos y hasta niveles adicionales o, en algunos casos muy contados (el que nos ocupa, por ejemplo), finales alternativos.

Como en todo buen título del subgénero, Cave Story ofrece una gran variedad de escenarios que visitamos en sucesión lineal pero que podemos revisitar en cualquier momento (aunque pocas veces tenemos motivo para ello), y que nos ofrecen desafíos plataformeros y múltiples enemigos con una dificultad progresivamente más alta, pero que nunca se hace demasiado cuesta arriba. En parte es gracias al sistema de armas, que nos ofrece varios tipos de disparo con tres intensidades distintas; las podemos aumentar con unos triángulos brillantes que sueltan los enemigos al morir, pero cada golpe que nos arrean nos hace perder algo de potencia del arma que tenemos seleccionada, lo que nos obliga a ser cautelosos, evitar los impactos y aprovecharnos de las avalanchas de enemigos... sobre todo contra los jefes.

Oh, los jefes empiezan de manera simple, con el sencillo (aunque persistente cual Terminator) Balrog, pero poco a poco van aumentando la enjundia de sus patrones de ataque, la cantidad de disparos (o secuaces pringadillos) que nos arrojan a la cara y su peligrosidad general. A partir de cierto punto del juego, vencerles resulta menos un trámite para continuar y más un épico triunfo ante posibilidades casi nulas de obtenerlo.

Y a esa sensación de triunfo épico contribuye la trama, que sin entrar en grandes complicaciones ni honduras nos hace querer seguir avanzando para descubrir los misterios de lo que pasa en la isla y ayudar a los mimigas y a sus aliados a librarse del yugo del Doctor; este y sus principales secuaces, a su vez, nos proporcionan una galería de villanos que oscila entre lo entrañable (Balrog, desde luego), y lo desmedidamente hijoputa (el Doctor, desde luego), contra los que es todo un placer combatir para sabotear sus planes malignos. Los personajes cuentan además con un diseño simpático y atrayente para sus sprites y sus retratos cuando hablan, y los puntos más serios del relato (los tiene, y bastante gordos; esperad a ver para qué quiere el Doctor las flores rojas...) se ven aligerados por el aspecto colorista y "para todos los públicos" del juego en general y por sus bien repartidos toques de humor.

Porque si va a sacar otra forma, casi prefiero batirme en retirada y dejar que el Doctor conquiste el mundo, fíjate tú.

Buena pregunta: ¿lo hemos logrado, o el cabrón este va a sacar una forma extra más heavy? 

En cuanto a la música, Cave Story acompaña la acción con un excelente y muy tarareable elenco de melodías de chiptune, que suenan como lo que podría haber hecho alguien con talento con el chip de sonido de una NES puesta hasta arriba de esteroides, o con el de una Turbo Grafx.

Si hay fallos que reprocharle a Cave Story el más flagrante es uno que comparte con el juego del que hablábamos hace unos días: sacar el mejor final posible (que al parecer incluye un nivel extra y un jefe final híper-difícil) conlleva realizar una serie de acciones concretas sin pistas de cuándo hay que hacerlas. ¿Realista? Sí, claro, y también frustrante.

Aparte de eso, hay que decir que (a Dios gracias) los puntos de guardado del juego están en general bastante bien repartidos, minimizando así el riesgo de morir en un lugar muy avanzado y perder con ello un buen cacho de nuestro progreso. Pero digo "en general", porque la última etapa del juego "normal" (es decir, la que supone acabar el juego si no cumplimos los requisitos para el mejor final posible), el último punto de guardado está antes de tres dificilísimas peleas con tres dificilísimos jefes finales: uno de ellos tiene dos formas distintas con su propia barra de vida, dos de ellos se teleportan por el escenario, y el último tiene a dos secuaces menores pero muy peligrosos a sus órdenes... y a uno de ellos no le podemos matar si queremos sacar los finales felices. Acabé hasta las narices de verle las caras a ese trío, y cuando por fin les vencí la sensación no fue tanto de triunfo como de alivio.

Pero qué diablos, sé que me lo acabaré volviendo a jugar, aunque sea para sacarme el final secreto (gracias, GameFAQs). Es así de bueno, con sus imperfecciones y todo. Si os interesa el rollo retro y plataformero, ya tardáis en ir a buscarlo aquí, donde tiene la versión original y su traducción por cortesía de Aeon Genesis Translation Project. Os garantizo que lo disfrutaréis. Ah, y si por casualidad tenéis una Wii, el juego también ha salido en su Consola Virtual hace poco, lo que eleva mucho la calidad de su biblioteca de juegos (más que nada porque se compone en su mayoría de morralla).

Y lo más cojonudo: Studio Pixel, el estudio amateur que hizo el juego, está compuesto por ¡¡¡UNA SOLA PERSONA!!! que se tiró cinco años haciendo gráficos, música, niveles, arte y demás hasta tener lista esta joyita. Tres puñeteros hurras por los frikis japoneses, y ojalá se me pegara a mí algo de ellos.

Actualización al 8 de abril de 2010: El amable lector ShySpy me comunica, vía Messenger, que tiene traducción al español. Los interesados pueden buscarla en su página, en el enlace antes indicado, o pinchar aquí para descargársela. Que la disfrutéis, y no olvidéis darle las gracias al hombre por su esfuerzo.

3 comentarios:

MayaBLOG dijo...

Daría cualquier cosa por jugar a juegos de esos pero en los tiempos que estamos mal lo veo :( ...Aunque quien yo ahora estoy frikandome al broken sword 1 para la DS, puede que todo cambie..SI SI Y SIII

Luis dijo...

OMG... este juego es increiblemente bueno... no entiendo al wn ke escribio arriba... "Pero en los tiempos que estamos mal lo veo"... ke ridiculez... es un juego excelente!!!

Pequeño perdedor dijo...

Yo creo que no se dio cuenta de que el juego es gratuito, o bien que andaba liada y sin tiempo para jugarlo, y por eso lo dijo, no porque no le pareciera bueno.