martes, 21 de enero de 2014

The Pit: trolls, peluches, y niños con obvios problemas mentales

Se va terminando enero, pero la cuesta continúa; de hecho, ¿alguien la ha abandonado en todo el año? Yo no, desde luego. Aún así, espoleado por mis amigos, he picado el cebo que ofrecía Devir y me he comprado la edición en español de Pathfinder… pero mi lectura de la misma va a tener que esperar, por lo menos, a que complete mi repaso del básico de Dark Heresy con vistas a conducir a mis jugadores al siguiente paso de las carreras de sus PJs: ser agentes probados de los Sagrados Ordos de la Inquisición del Dios Emperador de la Humanidad. Entretanto, busco trabajo, estudio francés por mi cuenta, e intento reducir el número de títulos por jugar en mi amplio catálogo de juegos.

Pero hoy no va de juegos el asunto, sino de cine raruno. Gracias a la generosidad de Manuel Ortega Lasaga, obtuve una copia “de seguridad” (codazo-codazo-guiño-guiño-no-diga-más) de un filme bastante extraño de principios de los ochenta. Él dijo que me iba a gustar; el resultado de visionarlo fue… algo distinto a lo esperado. Claro que este desfase de expectativas tuvo más que ver con la calidad del producto que con lo extraño que era, porque en este segundo punto resultó más que capaz de pulverizar cualquier preconcepción con la que me senté a verla. ¿No os lo creéis? Pues leed, leed lo que os tengo que contar de ella…

Tenemos que hablar de Jamie

Última vez que trato de atajar por el bosque cuando voy mamado. Lo juro.

Ugh… he bebido tanto tequila que no sé si el que asoma ahí es un crío o el malo de Saw.

viernes, 10 de enero de 2014

Call of Cthulhu: Dark Corners of the Earth, o el día en que Eternal Darkness extendió su influencia al PC

Ya ha pasado la Navidad, y toca ahora afrontar las consecuencias de nuestros excesos con la cartera, el comercio, el bebercio y las ofertas de Steam, siendo estas últimas casi una categoría propia dentro de la primera. El Perdedor también ha tenido sus excesos, siendo el más flagrante de ellos el exceso de vagancia a la hora de escribir. ¡Tranquilos! Aquí estoy de nuevo (por ahora), y os vengo a hablar de un jueguecillo de esos que, en su momento, no recibió mucho apoyo de público y crítica, pero que con los años se ha convertido en un clásico cuya influencia se ha dejado sentir por todo el género; claro que, a su vez, es un descendiente bastardo de otro título más conocido, pero que sólo apareció en consola. Sentaos junto al fuego (y quien dice fuego, dice calefacción), bajad la intensidad de la luz, y leed la historia que os voy a contar…

En la oscuridad más allá de donde alcanza nuestra vista

A lo mejor inventó el yoga, quién sabe...

En la ciudad hundida de R’lyeh, Cthulhu muerto aguarda soñando. Nadie ha podido decir cómo es capaz de dormir en una postura tan incómoda.

miércoles, 1 de enero de 2014

Feliz Año Nuevo con… El pájaro de las plumas de cristal

¿Me echábais de menos, queridos (y escasos) lectores? Supongo que no demasiado, porque todos hemos tenido otras preocupaciones en este año de mierda que acaba de llegar a su fin; en la mayoría de los casos, relativas a cómo sobrevivir, gracias a la ruinosa situación de España. Así y todo, parece que lo de reunirse con la familia en Navidades y disfrutar (o no) de las comidas y cenas masivas con ellos es un placer (¿o quizás un tormento?) del que nos resistimos a privarnos. Y yo ya me he resistido bastante a actualizar este blog, así que voy a escribir la primera entrada del nuevo año esperando que sea más prolífico de lo que lo fue el recién (y felizmente) terminado.

Y como hace muchos años que no escribo sobre uno de mis cineastas favoritos, toca volver a hablar de Dario Argento, y para ajustarme mejor al espíritu del 2014 que comienza  lo voy a hacer analizando (y babeando sobre) el que fue el arranque de su carrera como director: El pájaro de las plumas de cristal.

Una joven promesa escrita en sangre

O acaban en la trena por practicarla con otros, o en urgencias por practicarla consigo mismos.

La cuchillofilia es una perversión con pocos adeptos, y que suelen acabar mal parados.

domingo, 27 de octubre de 2013

Nosferatu: La Cólera de Malaquías, una noche en el Pasaje del Terror con el antepasado británico de B. J. Blazkowicz

Lectores y lectoras, espero que estéis disfrutando de esos últimos días que quedan antes de que Samhain celta, el Hallowe’en anglosajón, llene de monstruos nuestras calles, para horror de los puristas y gentes impresionables y deleite de los que amamos todo lo macabro. Espero también que dediquéis unos momentos de estos días a recordar a aquellos que ya nos han dejado; yo sé que lo haré, en especial con mi padre, al que no hace ni un año que dije adiós, y al que sigo echando de menos, pero también dedicaré unos momentos a su hermano, mi tío, que murió bastante antes pese a ser más joven; a la mujer de éste, mi tía, que murió de repente y supuso mi primera (y traumática) experiencia de una muerte en la familia; a mis abuelas, que nos dejaron tras vivir largas vidas; y a mis abuelos, a los que nunca llegué a conocer en persona por diversos avatares del destino. Demonios, recordaré hasta a los amigos peludos y cuadrúpedos que he conocido en mi vida, porque soy de los que cree que, si los seres humanos tenemos algo que pueda llamarse “alma”, los animales también, y si no, también merecen que se les recuerde y llore.

Pero aquí no estamos para llorar, sino para hablar de juegos y pelis rarunos, a ser posible con monstruos y fantasmas de por medio. Y gracias a la gentileza de uno de los integrantes de mi grupo habitual de rol, esta vez os ofrezco un juego que intenta aunar el estilo del Wolfenstein con el terror gótico del Nosferatu de Friedrich W. Murnau y su inspiración directa, el Drácula de Bram Stoker… pero sin gastarse demasiado dinero en el proceso.

Moza, cásate con yo, que tengo tierras (malditas)

Es como si la condenada familia Patterson no hubiese leído jamás Drácula, caramba.

Antes de que encuentres al primero superviviente, el juego te informa amablemente de que se ha liado parda. Claro que, ¿acaso cabía esperar otra cosa, viendo el lugar?

lunes, 21 de octubre de 2013

Hemoglozine 2013: el terror vuelve a Ciudad Real

Larga ha sido mi ausencia por estos lares, pues largo ha sido el periplo que de España me llevó a Suiza (desde donde os hablé de ese angustioso docudrama zombi que es The Gerber Syndrome), de Suiza a Inglaterra (donde recuperé el contacto con amigos y familiares que viven allí, y confirmé que mi inglés es lo que se dice “LA POLLA CON CEBOLLA” en términos coloquiales, o “fluido” en lenguaje de CV), de Inglaterra a Santander (donde hice mimitos a mi madre en forma de un arroz tres delicias que me quedó de muerte y resurrección), y, por último, de Santander a Ciudad Real (donde he vuelto a mis andadas roleras entre asalto y asalto de mi búsqueda de trabajo). Y, con todo ese jaleo, casi ni me he dado cuenta de qué señalado acontecimiento se me echaba encima.

Sí, señoras y señores, chicas y chicos: Hemoglozine está aquí de nuevo.

(Disculpen el lapsus, pero es que Pitbull aparece en todas partes. Casi como Samuel L. Jackson, pero sin molar nada)

Presentación de Hemoglozine 2013 en el Casino, feat. Pitbull Frasi López y Carlos Gutiérrez

lunes, 26 de agosto de 2013

The Gerber Syndrome: angustia humana en la epidemia zombi

Otro mes y pico, otra actualización; ya sé que todos preferiríais más actividad por mi parte, sobre todo teniendo en cuenta que hace nada que el blog cumplió seis añazos, pero entre que he perdido (en cierta manera) mi pegada, que he estado ocupado con un cambio de hogar en Ciudad Real, y que ahora me encuentro viviendo por un tiempo en Suiza merced a la hospitalidad de unos viejos amigos (y mi desesperación por encontrar trabajo)… Como para andar escribiendo chorradas sobre cine raruno y juegos sangrientos. Pero aquí estoy otra vez, y para hablaros de The Gerber Syndrome, un filme italiano que intenta ofrecer una mirada más humana y realista al escenario de “infección zombificante” popularizado por 28 días después. ¿Qué tal les sale? Pues sólo os adelantaré una cosa: tened bien a mano cualquier antidepresivo del que dispongáis, porque os hará falta.

Sin cura, sin control, sin esperanza

No, en serio: si te contagias, te sale más a cuenta suicidarte.

- Éste es tu cerebro con el síndrome de Gerber. ¿Preguntas?

- Si lo contraigo, ¿cómo de jodido estaré?

- Como una colegiala japonesa atrapada en en un acuario de pulpos.

domingo, 21 de julio de 2013

FTL: Faster Than Light, una carrera contra el tiempo, el espacio y la fatalidad

¿Tenéis alguna vez esa sensación de que hay algo que debéis hacer, pero os da una pereza inimaginable hacerlo? Yo la tengo de manera casi constante. Es una de las razones por las que La Página Negra no actualiza tanto como debería.

A decir verdad, tampoco ayuda el hecho de que estos meses esté más centrado (es un decir) en mi colaboración con la excelsa página de David “Ekon” Molina, Pixel Busters, ni mi posición como Almost Forever DM en mi grupo de juego (compuesto por este excelso dibujante y por uno de los secundarios de Crónicas de Sangre, entre otros), ni mi reciente mudanza a un piso más nuevecito y cuco con mi buen amigo Umbriel.

Pero, como lo que no te mata te hace más fuerte (o eso dice el tito Fede), aquí estoy de nuevo, y con uno de esos JUEGAZOS que hace que el gafapastismo dentro del mundo del videojuego esté semijustificado. Dicho en román paladino, que es un juego indie y que es LA POLLA CON CEBOLLA y especias variadas… siempre y cuando seáis de los que saben perder con deportividad.  Enfundaos vuestro uniforme de tripulante de astronave y subid a bordo, que ya zarpa la nave de FTL: Faster Than Light.

Nuestra última (y mejor) esperanza de paz

 Hay que sobrevivir al sector, y salir lo bastante fresco como para superar el siguiente.

Ir hasta el punto de salto marcado como “Exit”, saltar al siguiente sector, y así otras siete veces: más complicado de lo que parece.