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domingo, 3 de enero de 2010

Feliz Año Nuevo con… Higurashi no Naku Koro Ni

Feliz 2010, queridos (y escasos) lectores, y espero que vuestra Nochevieja estuviera a la altura de las circunstancias. ¿La mía? Bien, gracias, junto a Doña Pitu, Herberwest y familia. Salvo por leves incidentes de celos con el perro en jefe del hogar, Bran, y un inútil derramamiento de uvas durante las campanadas por mi parte, la cena de despedida al 2009 discurrió sin problemas, aunque con mucha caspa, cortesía del especial de Año Nuevo que cocinó Televisión Española (los que lo visteis sabéis a qué me refiero), y algo de risas gracias a un posterior visionado de El jovencito Frankenstein… que tuvo que ser parcial, porque el sueño nos acabo venciendo a mí y a don Herber.

Y ahora que el año ha terminado de despuntar, vamos a ver si puedo hacer realidad mi propósito de año nuevo y darle más marcha al blog de la que tenía en los últimos tiempos. Y ya que el lema de toda la vida para este día es “año nuevo, vida nueva”, aprovecho este primer post del año para entrar en las hasta ahora intocadas (en este blog) aguas del manga y el anime, con una de las razones de que mis actualizaciones en otoño hayan sido mucho más erráticas.

A modo de presentación

Conocerles es amarles, os lo aseguro.

El elenco principal, cortesía de este blog.

domingo, 21 de junio de 2009

En aplicación de la ley de vagancia y maleancia…

… Y dado que mañana, por motivos de trabajo, me voy de viaje, os dejo con un pequeño adelanto de lo que postearé, posiblemente, pasado mañana.

Y de postre, un minuto (y medio) musical:

Hala, hasta mañana o pasado mañana, como muy tarde.

domingo, 31 de mayo de 2009

Compensación

Dado que, una vez más, la crítica de este semana llega con retraso (estoy ocupado con asuntos roleros diversos: sarna con gusto no pica, yatusábeh), os dejo matando el tiempo con algo que LittleKuriboh cocinó antes de tomarse un descansito de unas semanas: una crítica de X-Men Orígenes: Lobezno que suma bastante aproximadamente mi opinión sobre este filme tras verlo hace unas semanas junto a Doña Pitu.

Lo mejor, la comparación entre Pseudo-Masacre y Baraka del Mortal Kombat. A otros posiblemente les moleste la cuchillada final que le pega a Dollhouse y a Joss Whedon, y no sin razón, pero el resto del vídeo vale la pena.

viernes, 1 de mayo de 2009

Inciso de muchas risas: las Series Resumidas

No, esto no cuenta como recuperación de una de las dos críticas que tengo a deber, porque la actualización de hoy no es una crítica: es la presentación de un descacharrante fenómeno internetero que asola el Youtube para regocijo de los otakus anglosajones: las Series Resumidas.

Las series resumidas son un fenómeno consistente en coger una obra de ficción (una serie de anime, a ser posible), editar cada capítulo hasta reducirlo a entre cinco y diez minutos (son las duraciones más frecuentes) y doblarlo en plan de cachondeo; es ir, en suma, un paso más allá del doblaje en coña de escenas de películas.

El pionero de este curioso género fue un británico llamado Martin Billany, que bajo el alias de LittleKuriboh se lanzó a hacer mofa y befa de YuGiOh mediante YuGiOh – The Abridged Series. Y este fue su primer episodio:

Lo que LittleKuriboh no sospechaba en aquel momento era que estaba creando un monstruo. Como es común en cuanto alguien tiene una idea genial, no tardaron en salirle émulos de debajo de las piedras. Los más llamativos de esta primera hornada fueron MasakoX y Vegeta3986, que eligieron mofarse otra popular serie con Naruto: The Abridged Series, y que tuvieron el honor de acoger un cameo de LittleKuriboh en éste, su primer episodio:

Poco a poco, empezaron a aparecer otros maestros, como Lanipator (Yu Yu Hakusho Abridged), o uno de mis favoritos personales: hbi2k, único en completar no una, sino dos series. La primera de todas, Berserk Abridged, una inmisericorde y afectuosa mofa de una de las series más sangrientas (y sorprendentemente profundas) que ha salido del País del Sol Naciente:

La segunda, Gantz Abridged, convierte una serie de acción existencialista y nihilista donde las haya en una comedia más negra que los cojones de un grillo:

Hbi2k es además, junto con otros muchos resumidores (entre ellos Lanipator, MasakoX, Vegeta3986 y KaiserNeko –Lupin III The Abridged Series), parte de TeamFourStar, un “dream team” que se ocupa de la serie que volvió loco a todo Occidente en los 90: Dragon Ball.

Mejor que la película ya es, aunque eso tampoco es demasiado difícil.

Y últimamente me he aficionado, por recomendación hbi2k, a la obra de Team Dattebayo, que tiene sus zarpas clavadas en la exitosa y sombría Death Note. Por desgracia, ahora parece que viven tiempos turbulentos, con el abandono de DirtyDan 88 (voz de Light) y el cáncer testicular que Gmazca (voz de Ryuk) dice sufrir, pero prometen volver con un nuevo miembro tarde o temprano.

¿Y en español? Bueno, aparte de versiones subtituladas de las series ya mencionadas (si lo vuestro no es el inglés, id al Llutúb y buscad “Abridged series español”), yo de momento he encontrado la creación de uno de los lectores de este, nuestro blog:

Claro que, para ser una serie, tendría que tener al menos otro capítulo… ¿VERDAD, GUIÑO-GUIÑO?

Pues eso, para que no os aburrais mientras esperais a la actualización del domingo. De nada, queridos lectores.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Better Off Dead: el desamor no duele, pero escuece que no veas

Perdonadme que no corrija todavía la ruptura de la paridad pelis-videojuegos que rige en este blog, pero ya sabéis el tiempo que lleva completar un juego en estos días. Al menos, un juego de los que ahora mismo centran mi atención, y de los que hablaremos a su debido tiempo. Por ahora, volvemos a los terrenos de la comedia estudiantil con uno de los múltiples títulos que forjaron la carrera de John Cusack durante los años 80, y que incluye una maravillosa dosis de humor negro sin llegar a los abismos de oscuridad de los que disfrutamos en Escuela de jóvenes asesinos.

Lane, no es amor/lo que tú tienes/se llama obsesión

Y no porque los protagonistas fueran unos frikis; lo que pasaba es que los coches no llevaban alerones ni el tubarro trucado.

La primera versión de A todo gas no caló entre el público.

Ya sé que no es propio de mí invocar por el estribillo cierta odiosa y omnipresente canción del verano de hace varios años, pero es que Aventura bien podría haber escrito su célebre bachata después de ver las tribulaciones del joven Lane Meyer (John Cusack), que reside en Greendale, en el Norte de California y que ama a su novia Beth (Amanda Wyss)... demasiado. No es sólo que tenga el cuarto empapelado con fotos de su bello rostro; es que lo tiene hasta en los percheros de su armario. Sin embargo, el pobre diablo no sospecha que su preciosa Beth le ha echado el ojo a otro tipo: Roy Stalin (Aaron Dozier), el arrogante guaperas que capitanea el equipo de esquí del instituto local. Durante un viaje a la cercana estación de esquí en el que Lane intenta (sin éxito) ingresar en el equipo, se materializa la ruptura de su relación de seis meses en una sucesión de escenas bastante confusa; como es de esperar, el amigo Lane lo encaja bastante mal.

Y cuando estás obsesionado con tu novia y ella te da calabazas por el Capitán Capullo, ¿qué te puede pasar? Que empieces a plantearte que, como reza el título del filme, estás mejor muerto. Pero si, como Lane, eres bastante indeciso a la hora de dar el paso fatal, y para colmo tienes una racha de mala suerte épica, lo normal es que tus intentos de poner fin a tu miserable vida sólo consigan hacerla más miserable aún. Y lo que es peor, hacerlo de maneras muy cómicas para cualquiera que te esté observando.

Pero esa mala suerte en el suicidio es sólo un problema menor para Lance. Más serio es el hecho de que vive rodeado de gente que en algún momento se dejó la cordura olvidada por ahí y no pasó a recogerla por Objetos Perdidos. Su madre (Kim Darby) está obsesionada con ser el ama de casa perfecta, pese a que su cocina parece el fruto de las pesadillas que tendría Lovecraft si se indigestase; su padre (David Ogden Stiers) intenta ir de enrollado y anticipar sus problemas sin sospechar lo que le pasa por la cabeza, creyendo que toma drogas; su hermano (Scooter Stevens) es una especie de genio circunspecto de ocho años, con más que probable síndrome de Asperger y un poco sano interés por los inventos disparatados y las mujeres fáciles.

Porque si no está James Caan, no es una verdadera fiesta Playtío.

Sólo nos falta James Caan, y ya tendremos una verdadera fiesta Playtío.

Y si salimos de su familia, su amigo Charlie (Curtis Armstrong, el inolvidable Herbert Viola de Luz de Luna) es un drogadicto que prefiere "experimentar" con gelatina de frutas o nieve (de la de verdad) antes que con drogas como Satanás manda; un par de hermanos coreanos (Yuji Okumoto y Brian Imada) se empeñan en retarle a carreras callejeras mientras uno de ellos narra la acción imitando al locutor televisivo Howard Cosell; el dueño de la hamburguesería local (Chuck Mitchell, el inolvidable villano de Porky's) siempre intenta partirle la cara cuando choca con él a consecuencia de sus encuentros con los hermanos; la odiosa mujer que vive frente a su casa (Laura Waterbury) intenta convertir a la estudiante francesa de intercambio a la que acoge, Monique (Diane Franklin, en una antítesis de su papel en El último americano virgen) en la novia del retrasado social que tiene por vástago (Dan Schneider, hoy día famoso como productor y guionista de series como Drake & Josh); y el repartidor de periódicos es un implacable demente que llegará a extremos dignos de un psicokiller de serie B (y rodados de la misma manera en algunos momentos, que es lo más cachondo) con tal de cobrarse una deuda de dos dólares.

Pensándolo bien, si yo viviera en ese entorno también me plantearía el suicidio. O eso, o unas bonitas vacaciones en Silent Hill, que es más tranquilito y la gente es más normal.

Mientras navega por el entorno de locos que rodea su adolescencia, Lance intenta desesperadamente buscar un modo de salir adelante con su vida sin Beth o ponerle fin definitivamente; de empeñarse en vivir o empeñarse en morir, por citar a cierta obra maestra. ¿Está la contestación a ese dilema en sus intentos por esquiar la montaña más peligrosa del lugar (con desastrosos resultados)? ¿Está en sus intentos de salir con otra chica (con desastrosos resultados)? ¿Está en sus vívidas ensoñaciones diarias (con... vale, ya pilláis cómo va esto)? ¿O quizás está mas cerca de lo que él mismo piensa?

En busca de la autoestima perdida en el mar del disparate

¿Qué ven las tías en él? Tal vez su sexy mezcla de matonismo, superficialidad y actitudes de maltratador en potencia.

Roy Stalin: conocerle es odiarle.

Better Off Dead, al igual que Escuela de jóvenes asesinos, mira al lado trágico y oscuro de la adolescencia en las high schools norteamericanas intentando (con éxito) sacarle la vena jocosa. la diferencia es que, donde el filme protagonizado por Sosita Winona Ryder y Christian Slater hacía una cruel disección de las dinámicas sociales de esos malsanos ambientes, el filme protagonizado por Cusack prefiere estudiar cómo uno de esos jóvenes afronta el duelo de una relación rota con el telón de fondo de una realidad disparatada.

En el aire bizarro y exagerado de los personajes que rodean al protagonista debe de influir el hecho de que el guionista y director del filme, Savage Steve Holland, es un animador de formación, ya que cualquiera de ellos se sentiría como en casa en un episodio particularmente sarcástico de los Looney Tunes, o en una temporada de Los Simpson o Padre de familia (de hecho, los hermanos coreanos tenían un cameo en esta última). Incluso un personaje tan realista (y despreciable) como el villano principal, Roy Stalin, mueve a la risa gracias a su apellido; sólo le falta un mostacho fino, una chistera, un monóculo y una risa maquiavélica para ser un malo de opereta. Sin llegar a provocar la carcajada, las marcianas situaciones que provocan estos personajes tiene el mismo efecto que un sketch decente de Muchachada Nui: hacernos alternar entre la sonrisa y un semiasombrado "pero qué fuerte" cada poco tiempo.

Y siempre procuraba ir bien peinado, fuera a donde fuera.

El joven Jason se tomaba muy en serio el cobro de los periódicos que repartía.

Pero si eso fuera todo lo que tiene la película a su favor, no pasaría de ser una versión adolescente de Aterriza como puedas. Menos mal que Holland sabe mantener el tragicómico sufrimiento de su personaje principal en territorio bastante realista. Las dudas existenciales de Lane, sus poco entusiastas amagos de suicidio e incluso su delirante ensoñación diurna, en la que se imagina discutiendo con un dibujo de su novia, son sucesos creíbles, dolorosos e hilarantes a un tiempo, y ayudan a que simpaticemos con él: después de todo, está pasando por una versión un poco exagerada de algo que muchos hemos vivido de primera mano.

El filme también sabe reflejar el lento y arduo proceso por el que una persona sobrevive a la ruptura con el ser amado; en ese sentido, los sucesivos asaltos a la montaña de Lane, o el Camaro estropeado que yace frente a su garaje son metáforas obvias, pero eficaces, de los obstáculos que tiene que afrontar para recuperar la felicidad, y que desembocan en un duelo-casi-a-muerte, cómico y tenso a la vez, con los villanos, símbolos últimos de dichos obstáculos. Que el catalizador de ese intento definitivo de seguir adelante sea una chica le da un siempre bienvenido toque adicional de ternura al proceso, además de convertir los minutos finales en lo que a mí me parece una parodia muy graciosa de las películas de capa y espada.

En el terreno de la actuación, Cusack está adecuado en la mezcla de tristeza e ironía despreciativa con la que interpreta al atribulado Lane, y el resto de actores también saben darle credibilidad a sus surrealistas personajes. Ninguna actuación fue tan mala como para hacerme rechinar los dientes de horror, y con eso me conformo. Y sale Herbert Viola esnifando nieve (no, cocaína no: nieve) con una chistera de vagabundo guay, lo cual siempre es un punto a favor.

Por el lado de los defectos, Savage Steve Holland resulta en varios momentos algo brusco en sus transiciones entre escenas, sobre todo en los primeros minutos de la película, en los que yo no me enteraba si la escena en que Lane intentaba entrar en el equipo de esquí ocurría antes o después de ver a Betty poner la foto de Roy Stalin en el marco que hasta entonces ocupaba la del protagonista. También hay algunos gags, como la ensoñación animada y videoclipera en la hamburguesería, que aparecen sin venir a cuento, en plan "pues no molaría que Lane se imaginara como el doctor Frankenstein y creara una hamburguesa viviente que cantara con la voz de David Lee Roth".

Si no os importan esos fallos, u os los tomáis con buen humor, Better Off Dead es una bunea elección cuando tenéis el cuerpo ochentero una tarde de sábado y queréis además que el humor sea negro, pero sin pasarse.

Y reconozco que yo podía ser bastante tenaz a la hora de ajustarme a mi ruta cuando repartía el Qué! por mi ciudad natal, pero lo del repartidor de periódicos de esta película me parece excesivo.

PD: ¡Se me olvidaba! Sale Vincent Schiavelli, y eso casi vale el precio de la película por sí solo.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Watership Down, o lo que nunca esperarías de una película de dibujos animados protagonizada por conejos

¡Sacad las botellas de champaña, que esto es para celebrarlo! ¡Por fin me he quitado de encima las páginas del maldito anuario de mi periódico! ¡Ya no atormentarán mis sueños, ni mis horas de vigilia! Para celebrarlo, y en vista de que me he tirado todo el puñetero domingo sin rascar bola, hoy os presento una película que no necesito ver otra vez para criticarla... porque me la sé prácticamente de memoria.

Dios bendiga el cine inapropiado para la infancia

Y como pille cáncer de pulmón... ¡A FRITH PONGO POR TESTIGO QUE VUELVO AQUÍ Y MONTO UN BOWLING FOR COLUMBINE!

¡Es la última vez que vengo a un after en el que dejen fumar! 

No debía de tener más que seis o siete años cuando en el entonces Cine Coliseum de Santander programaron un ciclo sobre los comportamientos prehistóricos en el cine, o algo así. Entre las películas programadas bajo tan curiosa premisa estaban En busca del fuego (debut cinematográfico de Ron Perlman), Los dioses deben de estar locos (sí, la del bosquimano y la botella de Coca-Cola) y una titulada Orejas largas. Mi hermano, que adoraba el cine y solía llevarme con él a ver películas para todos los públicos, vio que esta última cumplía ese requisito y además era de dibujos animados, y me llevó con él a verla en una de las pequeñas salas del Coliseum.

Lo que mis jóvenes e inocentes ojos vieron fue todo un espectáculo... pero no precisamente destinado a mi tierna edad. Era una historia protagonizada por conejos, sí, pero en la que había muertes, sangre y villanos de una maldad aterradora. Pasados los años, lo único que podría recordar de la película sería uno de sus puntos álgidos: un flashback en el que unos humanos ciegan la madriguera de la que venían los protagonistas, y casi todos los que estaban dentro mueren de un modo horrible.

Pasaron las décadas sin que yo me acordara muy bien de qué iba el filme, hasta que leyendo una crítica de Scott "El Santo" Ashlin sobre la película basada en Sheena de la Jungla me di de bruces con una referencia a la participación de uno de sus actores en (y cito textualmente) "Watership Down, la más siniestra, terrorífica y deprimente película de dibujos animados sobre conejos jamás hecha". ¿Podía ser esa película aquel viejo y sabroso semi-trauma infantil que yo conocía por el nombre de Orejas Largas?

Podía, podía. De hecho, al buscar en Internet pistas sobre la película, me encontré con que estaba basada en una curiosa novela de un tal Richard Adams, que había creado un universo para sus conejitos que incluía un lenguaje propio y una serie de mitos y leyendas. Pero lo que importaba es que yo ya sabía cuál era la película, y que sabiendo el nombre ya tenía medios para hacerme con ella.

Cuando por fin la tuve en mis manos, dio la casualidad de que fui llamado a participar en un curso de tres meses del CECO para optar a una beca del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX). Durante ese tiempo (en el que no logré la beca, pero lo pasé bien de todos modos), mi más fiel compañía fue un MP4 en el que, por problemas con el cableado de conexión al PC, sólo había podido meter comprimida Watership Down. La vi repetidas veces, incluyendo una mientras esperaba en la cola para hacerme el pasaporte por si me mandaban al extranjero.

Desde entonces me han pasado muchas cosas. Estuve dos meses de becario en Ibiza, abrí este blog, repartí periódicos por Santander, vine a Ciudad Real a trabajar en una tele, me echaron, y entré a trabajar en un periódico. Pero en ningún momento he olvidado a esa valiente banda de conejos que me mantuvo entretenido en los momentos duros de mi breve vida madrileña. Y ahora, desde aquí, les hago mi más sincero homenaje.

A la búsqueda de la tierra prometida

Vale. Esta es la última vez que como las plantas de la risa que cultiva el granjero en su patio de atrás.

El campo se está llenando... ¿de sangre?

¿Cuál es la mejor manera de comenzar una película sobre unos conejos con su propia lengua, cultura y leyendas? ¡Contando su mito de la creación, cómo no! En un estilo de animación marcadamente distinto del resto de la película, el prólogo nos relata la leyenda de cómo Frith, el Dios Sol, creó el mundo, haciendo a todos los animales herbívoros; de cómo El-ahrairah, Príncipe de los Conejos, dejó que su pueblo creciera demasiado; de cómo Frith, al negarse El-ahrairah  a controlar a su gente, concedió dones a todos los animales, e inculcó a algunos de ellos el fiero deseo de cazar a los conejos; y de cómo al final concedió a El-ahrairah las habilidades que les permitirían sobrevivir a esa persecución.

Tras unos créditos iniciales que, a grosso modo, reproducen a la inversa el camino que los héroes tendrán que hacer, el filme nos mete en la vida de Hazel (John Hurt, que un año después sería la primera víctima de Alien), un conejo de espíritu rebelde, y Fiver (Richard Briers), su asustadizo hermano pequeño. Los dos están teniendo una tarde normal y corriente, buscando brotes tiernos que no hayan sido reclamados por los matones del Owsla (la guardia de la madriguera), cuando Fiver topa con una colilla a medio apagar... y descubrimos en ese momento dos cosas: que el hermanito de  Hazel tiene poderes de clarividencia, y que algo muy malo va a pasar en su madriguera.

Alarmado por el ataque de histeria de su hermano pequeño, Hazel accede a llevarle a un reunión con el jefe de la madriguera. Convencer a Bigwig (Michael Graham-Cox) de que les deje entrar es sencillo: a Hazel le basta con recordarle que es la primera vez que tiene algo que decir al jefe para convencerle de que la visita tiene un motivo urgente. Otra cosa es hacerle ver al jefe que el peligro es real: como es lógico, al anciano líder de la madriguera no le impresionan demasiado esas historias de visiones apocalípticas indeterminadas.

A quienes sí les ha impresionado (más que nada porque Fiver fue todo el camino gritando sobre el peligro que acechaba a la madriguera) es a algunos de los que viven allí, y con los que Hazel urde un plan de huida esa misma noche. La fuga tiene un éxito parcial: sólo ocho conejos logran escapar a la emboscada del Owsla, e incluso ellos resultan detenidos por el capitán de la guardia, Holly (John Bennett), siendo sólo salvados por la inesperada unión de Bigwig al grupo de fugados. Y por cierto, que durante la fuga podemos ver un enorme cartel que anuncia una próxima construcción de pisos en esa zona, lo que nos confirma que los peores temores de Fiver son ciertos.

A partir de ese momento, a la banda de conejos que encabeza Hazel les espera un largo, largo viaje en busca de un lugar donde rehacer sus vidas; un viaje en el que tendrán que lidiar con depredadores y hasta enfrentarse con otros de su propia especie para alcanzar su tierra prometida en la colina de Watership y defender su derecho a vivir en ella.

Mantengan sus pañuelos a mano, por favor

Y a ser posible, deberían decírselo antes de que se maten haciendo el indio.

Alguien debería decirles que el pressing catch es de mentiras.

Resulta poco menos que increíble que la animación para adultos no terminara de despegar en Occidente como lo hizo en Japón, sobre todo viendo obras como Watership Down. Con un casting de primeras figuras de la actuación de Gran Bretaña, una calidad de animación impresionante para la época, y una historia oscura, dramática y con temas adultos, ¿cómo cojones es que todavía hoy existe gente que asocia "dibujos animados" con "niños"? Lo más posible es que sea porque la gente, simple y llanamente, es subnormal.

Y no os equivoquéis, Watership Down no es precisamente para niños. En esta película, la muerte se muestra de una manera clara, aunque no siempre explícita, y escenas como la de los conejos atrapados en la madriguera taponada por los humanos, o la violencia con la que castigan a los disidentes los villanos de la última parte de la historia, son de las que pueden dar campo abonado a noches y más noches de horribles pesadillas. Sin contar que el dramatismo general de la historia puede hacer que los más pequeños lloren como magdalenas, y que es muy posible que no pillen ni la cuarta parte de los temas que se tocan en ella.

Porque ese es otro de los puntos fuertes de la película: sus temas. Watership Down es al mismo tiempo una historia de éxodo como la de los judíos en la Biblia, una fábula ecológica, y una metáfora sobre la Segunda Guerra Mundial; de hecho, el primer asentamiento de conejos que encuentran Hazel y su banda parece ser que fue concebido por Adams como una metáfora crítica de la actitud de Neville Chamberlain ante Hitler (aunque dudo que Chamberlain fue tan insufriblemente afectado y pedante como el capullo de Cowslip, el conejo que trata con Hazel y compañía en nombre de esa madriguera), y el segundo es una clara versión conejil de un régimen fascista. No es de extrañar que Stephen King comparara la obra original a El Señor de los Anillos en Mientras escribo.

Si hay que achacarle un fallo al filme es que, en su búsqueda de la lágrima del espectador, tiende a pasarse de la raya. Esto resulta muy claro en su, por otra parte, maravillosa banda sonora, que en bastantes momentos suena excesivamente edulcorada; sobre todo en una de las escenas más tristes de todo el metraje, a la que pone fondo musical un tema de Art Garfunkel compuesto por Mike Batt e inspirado originalmente en la muerte por cáncer del padre de este último (toma sobredosis de sentimentalismo).

Advertencia: este tema puede provocar llorera incontrolable.

El manejo de la música se podría decir que es un éxito a medias, porque resulta eficaz en su intento de activar nuestros lacrimales a pesar de ser una descarada manipulación emocional. Por contra, el guión comete un fallo garrafal al introducir un personaje, Violet, que es la única coneja que logra huir con Hazel, que tiene sólo dos líneas de diálogo en toda la película, y cuyo único propósito en la historia es morir a manos de un ave rapaz. Vale, señor director y señor guionista: el mundo es peligroso y hostil para unos conejos sin madriguera, pero ¿pretenden que lloremos por un personaje que es un claro camisa roja?

Algo parecido se puede decir de la subtrama relacionada con los conejos de un granja cercana a la colina de Watership, que en la novela sí que tenía razón de ser, pero en la película acaba resultando más bien una excusa para que los protagonistas se pongan en peligro y para dar pie a la inclusión de la canción antes mencionada.

Pero si podéis perdonar todo esa burdo, y sólo a ratos efectivo, intento de tocarnos la fibra sensible, Watership Down es una película muy recomendable para los que no os avergoncéis de ver dibujos animados, y un argumento de peso a favor de la animación como medio para contar historias adultas.