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viernes, 26 de abril de 2013

El Café Caliente con el que nos quemamos la lengua todos

¿Por qué me miras con tan mala cara?

¿Que si paso a tomar un café? ¿No es un poco tarde para ello?

En la última actualización del blog, hablé largo y tendido de las bondades del Grand Theft Auto: San Andreas, pero también de sus fallos: uno de ellos, el “escándalo Hot Coffee”, lo mencioné de pasada, porque es la clase de tema que merece un post aparte para tratarlo en su justa medida. Pues bien, aquí está el post.

domingo, 21 de abril de 2013

Ocho años y pico siendo el más gangsta de todo el estado de San Andreas

¿Todo bien por vuestro frente, mis amados lectores? ¿Algún quebranto os quita el sueño? Pues no os quejéis, que yo perdí hace unas tres semanas a mi padre tras una larga y (sólo en el último mes, por suerte) penosa enfermedad. Tampoco quiero dramatizar con ello, que conste: mi padre tuvo una vida larga, y murió en casa, rodeado por su familia y con tranquilidad. Lo digo, simplemente, para que veáis vuestros problemas, sean los que sean, con algo de perspectiva, y os deis cuenta de que no son tan importantes… salvo que SÍ que lo sean, en cuyo caso no digo nada.

Y como vosotros no venís aquí a leer mis angustias vitales (aunque, si os interesan, en un futuro próximo os espera una sorpresa), me pongo ya al grano. Ya hablé por aquí del Grand Theft Auto III y del Vice City, así que hoy toca hablar del tercer y definitivo capítulo de la “era Renderware” de la saga, Grand Theft Auto: San Andreas. ¿Por qué? Porque no me da la gana esperar hasta el décimo aniversario de su salida, que el 26 de octubre de 2014 queda muy lejos.

Volver con la frente marchita, las ganas de bronca…

Sweet, Kendl y CJ, en vuestras manos queda hacer que no sea en vano.

Al final, Mamá Johnson hizo lo único que podía para reunir a toda la famila: morirse.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Diez años pateando las calles de Vice City

Ya puedo dar por vencida (bueno, casi) a la resaca del Hemoglozine, y me puedo dar por satisfecho con mi reciente incursión en las colaboraciones blogueras de la mano de Roy Ramker y su Otakufreaks, blog en el que he escrito una pequeña disertación sobre las conexiones entre Clock Tower y Phenomena, dos clasicazos de los que ya hablé por aquí en tiempos pretéritos (tan pretéritos que todavía vivía en Santander, fijaos vosotros). Así que, si tenéis algo de tiempo libre, entrad y leedla.

(Y ya que estamos, leed el resto de artículos de Otakufreaks, que son canela en rama. En serio, Roy se lo curra, y ahora encima cuenta con colaboradores para mejorar todavía más. Si en términos de D&D este blog es algo así como un guerrero de nivel 5, Otakufreaks ya va apurando lo que le queda de la clase de prestigio y metiéndose en niveles épicos)

Pero no estoy aquí para dar bombo a mis colaboraciones externas (que también), ni para dar jabón a los blogs amigos (que no lo necesitan). Estoy aquí porque, si en diciembre de 2011 el Grand Theft Auto III cumplía diez años, el pasado 29 de octubre sumaba su primera década el Grand Theft Auto: Vice City, su sucesor y perfeccionador de la fórmula con la que Rockstar Games empezó a comerse el mundo del videojuego. Poneos vuestro mejor traje de tonos pastel y unos mocasines sin calcetines, que nos toca adentrarnos en los glamurosos, horteras y peligrosos vericuetos del mundo criminal de la Florida de los años 80…

Más grande, más largo y con más explosiones

Y encima lo destruyo a escopetazos, porque soy más chulo que Michael Knight

¿Queréis más explosiones? Pues empecemos por la de ese coche.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Diez años de Grand Theft Auto III

Si hay un buen momento para empezar a creer en el Destino, tal vez haya llegado para mí. Al poco de ponerme en serio con mi crítica de Zombies Party, me llegó por fin la oportunidad de realizar una entrevista de trabajo, de la que salí con un compromiso del entrevistador de llamarme para concretar cuándo comenzaría en la empresa. Con esa gran noticia en el bolsillo, partí a mis vacaciones navideñas con la familia, para recibir ayer mismo una sorpresa que me va a obligar a acortarlas: una segunda entrevista de trabajo. Y por si fuera poco, anteayer me compré por fin la esperada Caja Azul de Aventuras en la Marca del Este, y anoche mismo comencé a iniciar a mis sobrinos en las nobles artes del saqueo de subterráneos y el ahostiamiento de kóbolds y otras gentes de mal vivir.

Con todos estos datos en la mano, creo que Alguien me está mandando una indirecta para sugerirme que a ver si actualizo el blog con más frecuencia. O tal vez sea pura imaginación mía, paeridolia aplicada al actual discurrir de mis días. Por si acaso, y porque de todas formas quiero devolverle la vidilla a este blog, voy a celebrar a mi manera un reciente (y glorioso) aniversario: el primer decenio desde que el Grand Theft Auto III (GTA III para los amigos) cambio la faz del mundo del videojuego para siempre.

El germen de un género nuevo

La foto no incluye los pequeños traspiés, como el escándalo Hot Coffee o la polémica de la falta de acreditación de los chicos de Rockstar Vienna en Manhunt 2; para representar estos momentos, imaginad que el coche se come una farola y no explota de milagro.

Representación gráfica de la carrera de DMA/Rockstar de sus inicios hasta hoy.